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El registro de llamadas por el crimen del pozo desmonta la versión de uno de los investigados

Los tres sospechosos intercambiaron numerosas conversaciones telefónicas los días próximos a la desaparición de la víctima, lo que desarma la teoría del que negó conocer a los otros dos

Sergio L.M., uno de los investigados por el crimen del pozo, a su salida del Juzgado de Porriño el día que declaró no conocer a los otros dos investigados.   // MARTA G. BREA

Sergio L.M., uno de los investigados por el crimen del pozo, a su salida del Juzgado de Porriño el día que declaró no conocer a los otros dos investigados. // MARTA G. BREA / Judit Bernárdez

Porriño

Uno de los tres investigados por matar y arrojar el cuerpo de un hombre al fondo de un pozo en Porriño mintió en su declaración ante la jueza del Juzgado de Instrucción nº3 de Porriño. Se trata de Sergio L.M., que aseguró a la jueza y también ante los medios de comunicación a su salida en libertad de dependencias judiciales el pasado mes de diciembre, no conocer de nada a los supuestos falsos policías que, según su versión, golpearon e hicieron desaparecer a la víctima, Carlos Alberto, el 13 de octubre de 2018. El registro de llamadas telefónicas de los tres investigados, Sergio, Roberto y Marcos David, confirma que los tres se conocían, pues mantuvieron numerosas conversaciones telefónicas entre el 12 y el 14 de octubre. También con el fallecido, Carlos Alberto, cuya última llamada se produjo pasadas las 11.30 horas del 13 de octubre, momento en el que se desconectó para siempre su terminal.

Así aparece reflejado en un atestado ampliatorio que se notificó al juzgado este lunes, 27 de febrero, en el que se dan por reproducidas las llamadas telefónicas entre los días 12 y 14 de octubre de 2018 entre los tres investigados, pero también entre los dos familiares de uno de ellos, Sergio, que estuvieron detenidos en diciembre y que finalmente fueron puestos en libertad.

En este sentido, cabe recordar que Sergio y sus dos familiares, su hijo y su prima, fueron los primeros detenidos por este caso, y que la declaración de Sergio propició otras dos detenciones, las de los uruguayos Roberto y Marcos David. Según su versión, dos falsos policías (Roberto y Marcos David) se presentaron en su taller y lo obligaron a citarse con Carlos Alberto en la nave de la calle Severino Cobas que ambos compartían y que, una vez allí, lo golpearon, le pusieron unos grilletes, se lo llevaron en una furgoneta y nunca más lo volvió a ver.

“Hace un mes que me enteré de que estaba muerto y ayer de que estas personas no eran polis”, declaró Sergio ante los medios de comunicación el 21 de diciembre de 2022, reproduciendo la versión que había dado previamente ante la jueza y que se desmonta no solo con el volcado del teléfono móvil de los investigados, sino también porque, según indican fuentes cercanas al caso, el pasado 16 de diciembre de 2022, días antes de ser detenido, Sergio se presentó en la discoteca viguesa donde trabajaba como portero uno de los falsos policías que dijo no conocer, Marcos David; se entrevistó con él y se llamaron por teléfono.

Contradicciones en el relato

Precisamente por contradicciones en su relato, la jueza de Porriño ordenó la reconstrucción de los hechos ocurridos el 13 de octubre de 2018. Dicha práctica se realizó a finales del pasado mes de enero y, durante la misma, Sergio volvió a caer en contradicciones, y los otros dos investigados, que fueron trasladados desde la prisión de A Lama, guardaron silencio y solo intervinieron para desmentir la versión de Sergio, negar haber estado en la nave de Severino Cobas aquel día y asegurar que sí que se conocían.

Con todo, lo único que parece estar claro sobre este caso todavía sin resolver es el móvil del crimen, que obedecería a las estafas que supuestamente realizaba la víctima en el sector de la compraventa de vehículos, así como la identidad de esta, que fue una incógnita hasta un año después de su hallazgo en un pozo en una nave sin actividad en Porriño. Gracias a que la Guardia Civil difundió un retrato elaborado con una pionera técnica de aproximación facial forense, su familia lo identificó: era Carlos Alverto V.O., de 41 y oriundo de Viana do Castelo.

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Otra pieza clave en la resolución del caso es el vehículo en el que la víctima fue trasladada al pozo de Porriño en el que arrojaron su cuerpo sin vida. Según la versión de Sergio, fueron Roberto y Marcos David los que le cogieron su furgoneta para deshacerse de Carlos Alberto. Dicha furgoneta la alquilaba con frecuencia Sergio para diferentes servicios relacionados con su oficio. Con todo, las posibilidades de que la furgoneta arroje cualquier tipo de luz sobre el caso parecen mínimas, pues la empresa de alquiler, debido a la antigüedad del vehículo, la cedió a los bomberos de Porriño, que durante un tiempo la utilizaron en diferentes prácticas. Actualmente está en el desguace, completamente destrozada, por lo que se trata de una prueba contaminada.

Asimismo, el juzgado está pendiente de conocer los resultados de las pruebas de ADN de los restos de saliva encontrados en el cuerpo de la víctima, que estuvo cerca de dos años y medio en el interior de un pozo. También parece determinante la pieza secreta dentro del sumario de la que la jueza instructora de Porriño sigue sin dar parte ni a las defensas ni a las acusaciones.

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