Polémica en Gondomar al no autorizar el Concello el Enterro da Sardiña

El gobierno alega falta de documentación obligatoria | El acto festivo se celebró igual que en los últimos 40 años pero sin quema

Un vecino disfrazado del alcalde posa junto a la sardina, que la comitiva popular dejó ante el consistorio.

Un vecino disfrazado del alcalde posa junto a la sardina, que la comitiva popular dejó ante el consistorio. / Neli PIllado

La polémica puso el broche al Entroido gondomareño. El popular y arraigado Enterro da Sardiña que desata las risas cada Miércoles de Ceniza con sus satíricas coplas se desarrolló sin permiso municipal y, por lo tanto, sin quema. El Concello no autorizó el acto incluido en el calendario cultural del municipio en las últimas cuatro décadas, pero los vecinos que habían acudido a la cita decidieron celebrarlo igualmente, aunque indultaron a la difunta y no encendieron el fuego.

El esperado colofón del primer Carnaval sin restricciones se vio envuelto en controversia antes de convocarse. El Enterro da Sardiña había sido eliminado del programa oficial del Ayuntamiento de Gondomar, así que la asociación cultural Centáurea decidió organizarlo “porque era algo espontáneo e popular que se fixo sempre e que nos últimos anos asumira o Concello dentro dos seus festexos”, explica su presidente, Alfredo López.

La asociación Centáurea decidió organizarlo “porque era algo espontáneo e popular que se fixo sempre"

Según señala su representante, la entidad solicitó una autorización a la Administración municipal al encontrarse con que “a xente preguntaba por que non se facía”. Convocaron, a través de las redes sociales, el velorio a las 20.30 y la ceremonia de la lectura del testamento y las honras fúnebres a las 21.00 en la Praza das Escolas Vellas. Una hora antes de empezar, la Policía Local se desplazaba al domicilio del portavoz de Centáurea para notificarle por escrito que el Enterro da Sardiña no contaba con autorización municipal.

El gobierno local manifestó ayer a este diario que la decisión de impedir la fiesta popular correspondió a la Secretaría municipal al no presentar la organización la documentación requerida para garantizar la seguridad de la actividad. Indicó asimismo que la asociación “no pidió permiso, sino que solo comunicó que iba a desarrollar el acto”, de manera que “se le requirieron documentos como a cualquier otro colectivo o ciudadano que organice un evento en la vía pública”.

Decisión censora

Con apenas tiempo para desconvocar la fiesta, los dirigentes de la entidad se desplazaron al lugar de la cita e informaron de la ausencia de autorización que impedía desarrollar la actividad bajo responsabilidad de Centáurea. Pero los presentes, enlutados y listos para llorar a lágrima tendida a la sardina, de cuerpo presente, decidieron seguir adelante con una manifestación de la cultura popular que acabó con un testamento en el que hubo recados para los representantes políticos municipales locales de todos los colores. Algunos de ellos acudieron a despedir el Entroido hasta el año que viene en persona y otros, como el alcalde, lo hicieron a través del divertido disfraz de uno de los asistentes.

Para mostrar su disconformidad con la decisión “censora” del Concello, como la calificaron algunos de los presentes, prepararon una comitiva fúnebre hasta la Praza da Paradela y dejaron la sardina ante el consistorio a modo de protesta.

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