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El IES de Chapela responde al machismo

Alumnado y docentes elaboran un vídeo que contesta a los insultos proferidos en una residencia universitaria, con la relación de mujeres asesinadas por violencia de género

Estudiantes del IES de Chapela se asoman a las ventanas para recordar a las víctimas del machismo.

Las cerca de 600 personas que forman la comunidad educativa del IES de Chapela se sumieron el pasado 25-N en un hondo silencio al finalizar la ‘performance’ con la que denunciaron la violencia de género. Resonaban los nombres de las 38 mujeres asesinadas este año en España por sus (ex)parejas. Una a una, fueron recordadas mientras alumnas del instituto bajaban las persianas de cada aula. Fue un acto simbólico e impactante; el vídeo se puede ver en Youtube e Instagram.

La puesta en escena se parece al vídeo que se hizo viral en octubre en el que unos cien estudiantes de la residencia universitaria “Elías Ahuja” de Madrid profieren graves insultos a las chicas de un colegio mayor femenino situado enfrente. Les gritaban “putas” o “ninfómanas” en lo que se justificó y normalizó como “novatada” o “tradición”. En palabras del director de la residencia, era “una forma de expresarse”.

Ante la controversia que produjeron estos hechos, el equipo de Igualdad del IES (“Brigada Violeta”) decidió utilizarlos para la reflexión del alumnado en la conmemoración del 25-N, Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La orientadora Tamara Bermúdez, de la Brigada Violeta, explica que en las clases desde 1º de ESO hasta las de Ciclo Superior que se imparten en el centro, se abrieron debates a raíz del vídeo viral.

“Decidimos dar una respuesta a esa violencia en forma de insultos, a los que se restaba gravedad”, y se ideó emular la escena del vídeo, en el que se ve a las chicas agredidas verbalmente levantar las persianas de su colegio, pero esta vez dando el protagonismo a cada una de las mujeres que han perdido la vida a manos de asesinos machistas.

Así, pese a que algunos alumnos quitaban hierro al vídeo de Madrid, la ‘performance’ evidenció que hay violencia de género detrás de esos comportamientos. “Se generó una reacción de rechazo y un silencio tan contundente como los gritos”, resume Tamara Bermúdez.

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