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El gran estandarte de Tui cumple 797 años

La catedral está de aniversario y ya se acerca a los ocho siglos

El obispo, durante una misa en la catedral de Tui.

La catedral de Tui, el gran estandarte patrimonial de la capital de la comarca del Baixo Miño, cumple mañana 797 años de dedicación, pues en 1225, ese mismo día de la fiesta de san Andrés apóstol, el obispo Esteban Egea presidió la solemne celebración litúrgica de la consagración del mencionado templo catedralicio. El prelado Egea estableció que se perpetuase la conmemoración anual de la dedicación el primero de diciembre, para respetar el día destinado a la memoria del apóstol martirizado en la cruz en forma de aspa.

Este jueves 1 de diciembre, a las 12 horas, el obispo Luis Quinteiro Fiuza presidirá la Misa concelebrada por el clero diocesano para conmemorar este año la dedicación al culto del principal templo de la diócesis de Tui-Vigo. Precederá a la eucaristía una oración-meditación y la seguirá una conferencia del historiador José Ramón Fernández Fernández con el título 800 años: construyendo una catedral entre dos riberas, dos reinos y dos países.

Los 797 años de la catedral suponen un magnífico legado de bienes materiales, culturales y espirituales. Ciertamente, esta labor transformadora y de verdadero progreso no ha estado exenta de algunos sobresaltos y desmanes, unas veces producidos por infortunios naturales y otras veces causados por la negligencia humana; pero la noble función del templo catedralicio ha sobrevivido a todos esos embates.

A este propósito cabe mencionar la información de los Acuerdos Capitulares del 24 de enero de 1792. El estado de la edificación atemorizaba tanto al cabildo que en abril del mismo año encargó a Fernando Domínguez Romay, arquitecto de la Academia de San Fernando, residente en A Coruña, un estudio sobre la consistencia de la obra y su recuperación.

El arquitecto informó que se debía demoler la catedral y construir un nuevo templo. Esta actuación no se llevó a cabo porque el maestro de obras Domingo Antonio Novás y Lemos, natural de Pazos de Reis, se comprometió a reparar la fábrica asegurando que “el edificio sólo necesitaba que se le hiciesen de nuevo cinco columnas, y quitarle las paredes que mediaban entre las dos naves y cerraban la capilla mayor, sustituyendo dos arcos que se formasen sobre las dos columnas primeras y segundas, sin deshacer bóveda ninguna [...]”. Las explicaciones del cantero tudense convencieron a todos, de modo que inició las obras el 1 de julio de 1793 y las finalizó el 24 de octubre de 1795, por el importe de 30.000 reales.

La catedral es la iglesia madre de toda la diócesis de Tui-Vigo. El obispo, sucesor de los apóstoles, tiene aquí su sede o silla para la enseñanza del pueblo cristiano, y también el altar donde preside la eucaristía. Efectivamente, el culto es la función primordial de la catedral, pero también tiene como finalidad principal la caridad y la promoción humana de los fieles, convirtiéndose en un lugar privilegiado de encuentro entre Dios y los hombres. Otra singularidad de la sede del obispo es su dimensión artística y monumental, pues se trata de un edificio muy notable, con un contexto geográfico fascinante.

Todo ello anima a que, faltando todavía tres años para la conmemoración del octingentésimo (800º) aniversario de la dedicación del espléndido templo tudense, ya se estén programando actividades litúrgicas y culturales para festejar la importante efeméride.

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