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Gigantes y cabezudos vuelven a Nigrán en familia

Restauradas por el deterioro de cuatro años de parón, las tradicionales figuras que abren hoy las fiestas de As Angustias unen a tres generaciones: abuelo, hijos y nieta

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Aníbal Zúñiga y su hijo Alberto se prueban los pintorescos trajes con el presidente de la comisión, Manuel Roade. Alba Villar

La pasión por los gigantes y cabezudos se transmite de padres a hijos, y también a nietos, en Nigrán. Así lo demuestran tres generaciones de la familia Zúñiga, empeñada en conservar una tradición que regresa hoy tras cuatro años de parón para dar el pistoletazo de salida a las fiestas de As Angustias. El abuelo Aníbal, sus hijos Alberto y Nuria y su nieta India participarán junto con otros tres vecinos en la popular comparsa que partirá a las 19.00 horas de la Praza do Concello en dirección a la iglesia, donde tendrá lugar la tirada de fuegos inaugural del programa, que incluye una verbena a partir de las 21.00 con la Banda de Música do Val Miñor y los grupos D’Lider y Kamelot.

Con más ganas que nunca reciben los vecinos de Nigrán las fiestas de As Angustias tras un paréntesis más largo que el de la pandemia. Las últimas se celebraron en 2018 y desde entonces no se formó comisión que las organizase. Una vez superadas las restricciones sanitarias, un grupo de vecinos ha decidido hacerlo y cuenta con el apoyo del Concello, que aporta tres actuaciones al programa a través del proyecto “Música nas parroquias”, pensado para garantizar las verbenas en un momento en que no han llegado a constituirse la mayoría de la comisiones festivas.

Aníbal Zúñiga, sus hijos Nuria y Alberto y su nieta India, con los gigantes y cabezudos.

Conservar la tradición

La de As Angustias sí lo ha hecho y una de sus mayores ilusiones era llevar de nuevo a la calle su desfile más pintoresco. Se encontraron con los disfraces “muy deteriorados” cuando los sacaron del almacén tras cuatro años guardados. Y Nuria Zúñiga, profesora de música aficionada a las manualidades, se ofreció a restaurarlos “para que non se perda esta costume tan arraigada”. Su padre es uno de los veteranos del grupo de cabezudos y su hermano ha portado los gigantes también en varias ocasiones. Ella ha acompañado a la comitiva desde pequeña con el traje tradicional gallego y su intención es “que isto siga vivo porque a xente disfrútao moito”. Recuerda que de niña “saiamos o primeiro e o último día da festa” e incluso llegaron a acudir a otras parroquias.

Así que repuso los trozos desprendidos de los cuatro cabezudos y pintó los desconchones “a cen por hora” en los últimos días. Y hasta tuvo tiempo de confeccionar una nueva cabeza de oso panda para su hija, la pequeña India, que debutará en la comitiva con solo 5 años. No recuerda a los cabezudos en la calle pero disfrutó de los de Baiona hace dos semanas, ha visto vídeos para aprenderse las coreografías y está “entusiasmada”.

Son muchos los pequeños como ella, y no tan pequeños, a los que fascina la comparsa de gigantes y cabezudos. Por eso Nuria reclama más apoyo institucional para poner en valor la actividad. “Habería que darlle un impulso, mercar novas figuras para que o desfile sexa máis grande... Igual que o Concello promove outras tradicións daquí como o Enterro do Kiko ou as carrilanas, podía potenciar isto tamén”, sugiere.

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