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Faro de Vigo

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De El Salvador a Tomiño: una gestión del agua feminista

La activista Laura Herrera comparte en la comarca del Baixo Miño su experiencia en organización de sistemas de traídas

Laura Herrera comparte con escolares de Tomiño la experiencia sobre la gestión de agua en El Salvador.

“Los vertidos de las empresas contaminan las fuentes y, a su vez, hay compañías que se están instalando en las zonas de recarga hídrica de los acuíferos, de manera silenciosa y saltándose todas las normativas”. Así identifica Laura Herrera, representante del colectivo feminista para el desarrollo local, las principales amenazas sobre el agua a las que se enfrentan las comunidades rurales de El Salvador, país donde es activista. Herrera inició la semana pasada en Tomiño una gira por cinco municipios socios del Fondo Gallego de Cooperación y Solidaridad para compartir los resultados de la escuela de lideresas por la defensa ambiental que la entidad financiación en el último año.

El Salvador se ve cada vez más afectado por la sequía y la deforestación, con una pérdida anual de unas 4.500 hectáreas de bosque, impidiendo que el suelo retenga el agua de las lluvias. En esta situación, “las mujeres y niñas son las más afectadas, puesto que son las encargadas de ir a las fuentes con bidones y de todos los cuidados, para los que el agua resulta básica”, explica la activista. Es por esto que desde el programa Feminismo y Justicia Ambiental, del que es responsable, buscan vincular a las mujeres con la gestión comunitaria del agua, empoderándolas y proporcionándoles herramientas para desarrollarse en ese contexto e integrándolas en las estructuras ya existente para que sepan hacia dónde dirigir sus demandas sobre las problemáticas que les afectan.

De esta forma, las escuelas de lideresas se asientan sobre tres patas que se podrían extrapolar a Galicia. Concretamente, la formación en igualdad, en liderazgo e incidencia política, y en comunicación, estableciendo una colaboración con tres medios comunitarios a fin de que se le den voz a estas lideresas. En palabras de Laura Herrera, “se trabaja para que las mujeres pierdan el miedo a expresarse, a contar sus historias y a buscar alternativas a situaciones que les perjudican”. Para esto se impulsan mecanismos de participación como la consulta popular por el derecho humano al agua, con el objetivo de visibilizar la necesidad de una gestión integral de este recurso, que garantice su sostenibilidad y que de prioridad a las personas en los sistemas de distribución. En esta denuncia de las consecuencias que tiene un mal manejo de los recursos naturales se basa el intercambio de experiencias que Laura Herrera está protagonizando en los municipios de Tomiño, Burela, Cariño, Pontedeume y Cabanas. La activista centroamericana está compartiendo también con responsables políticos y colectivos sociales en qué consiste el movimiento salvadoreño para la gestión popular del agua, con aprendizajes mutuas como la necesidad de diálogo y alianzas.

En Tomiño, Laura Herrera se desplazó a una traída acompañada por miembros de la asociación de traídas de agua rural Coxapo, que le informaron sobre los problemas que enfrentan en territorio gallego. Además de conocer a un grupo de estudiantes de Tomiño, pudo encontrarse además con mujeres implicadas en la gestión del agua en las diferentes parroquias y escuchar las dificultades que encuentran a la hora de participar en un sector tradicionalmente masculinizado.

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