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Entrevista | Newen Afrobeat Grupo referente del afrobeat mundial

“Sentimos la responsabilidad de invitar a la reflexión social con nuestras letras”

La banda chilena hace hoy una parada en el Festival Millo Verde de Cesantes: “Prometemos excentricismo visual y mucho escándalo. Se verán obligados a bailar”

Algunos de los integrantes de la banda chilena Newen Afrobeat.

Algunos de los integrantes de la banda chilena Newen Afrobeat. / Cedida

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Javier H. Rodríguez

Javier H. Rodríguez

¿Es posible combinar ritmos frenéticos y canción protesta? El afrobeat, liderado por el histórico músico nigeriano Fela Kuti, demostró hace décadas que sí. Hoy, la banda chilena Newen Afrobeat sigue demostrando que esa combinación contestataria es posible y sigue viva. Desde 2019, Chile vive una revolución social de la que estos trece músicos han sido parte activa. En su gira española, una de sus vocalistas, Franri, conversa con FARO unas horas antes de su concierto en el Festival Millo Verde de Cesantes.

–¿Qué significa la primera palabra de su nombre, Newen y por qué la eligieron?

–Newen significa el espíritu presente en todas las cosas en la lengua mapuche. Proviene de una cultura ancestral de nuestro territorio. Cada palabra en esta lengua es polisémica y ésta también significa fuerza. Por eso nos llamamos así. Porque nos caracteriza la energía.

–La del pueblo mapuche es una lucha que, evidentemente, les atraviesa ¿Cómo llevan esa voluntad contestataria a su música?

–Es algo inherente a la música que hacemos, al afrobeat. Es un género que lleva consigo un discurso disruptivo. De trabajar la música como un arma para ayudarnos a despertar. La lucha del pueblo mapuche, como otras, es algo que no nos deja indiferentes. Ninguno tenemos raíces directas, pero somos muy conscientes de que son los protectores de nuestra tierra. Es una manera de sabernos conscientes de nuestras raíces y de defender el territorio, que ha sido muy maltratado en Chile. Amplificamos su mensaje.

–Históricamente, se ha asociado la música social a cantautores, especialmente en latinoamérica. ¿Se puede ser una big band y también luchar por la justicia social?

–Absolutamente, sí. A la hora de escribir las letras, tenemos la capacidad y la responsabilidad de hablar de algo que invite a la reflexión.

–¿Cómo llega una banda chilena a ser referente en la música afrobeat a nivel mundial?

–Es muy curioso, la verdad. Hemos hecho un trabajo de hormiga y muy colectivo. Hemos tratado de ser respetuosos con la música. Dimensionar todas las aristas del género. Ha habido pasos determinantes. Empezar trabajando sobre la música de Fela Kuti y haber tenido la venia de su familia en Nigeria. El vídeo que grabamos con Sean Kuti [hijo de Fela] nos abrió al mundo. Sin pretenderlo, nos hemos vuelto referentes y estamos muy orgullosos.

–Se lo pregunto por el debate recurrente. ¿Se puede hacer música identitaria tan relacionada con África desde el otro lado del Atlántico?

–El respeto a las raíces es clave. En Chile hubo grandes llegadas de esclavos africanos, pero esas páginas se han arrancado de los libros de historia. Recuperar eso e ir documentándonos y estudiando también es fundamental. Ha sido muy bello.

–Han conseguido aplicarle cierto mestizaje al integrar también las raíces de la música chilena y eso ha creado algo único.

–Sí, hemos tratado de hacer justo eso. Que saliese algo orgánico. Algo que nos haga sentir como parte de nuestra identidad. Simplemente, brota de nosotros porque lo llevamos dentro.

–Para el espectador, el afrobeat es un viaje, un trance. Para una banda tan grande como la suya, cada ensayo también debe serlo. ¿Cuánta energía hace falta para hacer todo lo que hacen?

–Claro. Entre todos los músicos nos vamos dando toda esa energía. Nos conocemos desde hace muchos años, aunque los integrantes van variando a lo largo del tiempo. El espíritu de la amistad energiza.

–En 2019, los chilenos volvieron a pisar las calles nuevamente. Parece que en su país soplan vientos de cambio con un nuevo gobierno heredero del legado de Allende. ¿Ven con optimismo el futuro?

–Sí, tenemos muchas ganas de ver todo esto cambiar. Estamos sumidos en un proceso de renovación muy potente. También sabemos que los cambios no acontecen de un día para otro. Hay muchas demandas que todavía no han sido cubiertas. Estamos gestando una nueva Constitución y los cambios sustanciales no han llegado todavía. Tenemos fe, pero estamos expectantes

–¿Qué nos vamos a encontrar mañana en el Festival Millo Verde de Cesantes?

–Van a ver mucho excentricismo visual. Mucho escándalo, mucha fiesta. Van a ver mucho afrobeat, mucha energía y también repertorio nuevo que todavía no hemos editado. También los éxitos, versiones de Fela [Kuti]. Prometemos hacerles bailar.

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