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La toponimia de Santa Mariña saca a la luz sus secretos

Un libro, que se presenta mañana, reúne la historia y patrimonio de esta parroquia de Covelo

El santuario de Baldomar, cuyo topónimo no procede de donde parece.

No todo es lo que parece. Esa es la conclusión que se extrae de “Santa Mariña de Covelo. Notas de toponimia, historia y patrimonio”, libro en que el que el investigador e historiador Alberte Reboreda vuelve a sumergirse en los orígenes del Concello de Covelo para descubrir los secretos que saca a la luz su toponimia. Se trata del segundo volumen de la colección “Parroquia a parroquia”, que se presenta mañana, sábado, a las 19.00, en la rectoral de Santa Mariña.

El libro es el resultado de un año de investigaciones, de entrevistas, de recogida de documentación, de trabajo de campo en búsqueda de las personas que más y mejor conocen la parroquia, pero también de numerosas visitas al archivo histórico de Pontevedra y al archivo Reino de Galicia en A Coruña, entre otras consultas como las realizadas en las hemerotecas de publicaciones desde el siglo XIX hasta hoy.

Entre sus páginas, sorprende encontrarse con que Baldomar nada tiene que ver con lo que, aparentemente, parece: Val do Mar; sino que fue Baldemarus, un rico terrateniente, quien le dio su nombre al lugar. Por tanto, el Baldomar de Covelo procede de un antropónimo germánico de origen medieval.

Un topónimo único

Gracias a esta investigación, Reboreda ha descubierto un topónimo único, O Galeón, en el barrio de Barreiro, donde existió una de las antiguas escuelas de la parroquia. Explica el autor que, aunque hay parajes en Galicia con el nombre de O Galeón, pero no son núcleos habitados, como en el caso de este lugar de Santa Mariña. Pero O Galeón de Covelo no destaca solo por eso, sino que también lo hace por conservar una “xanela-mostrador” vinculada a lugares de paso de caminos históricos. “Por aquí pasaba el camino real que partía del puerto de Redondela, cruzaba el puente de Cernadela, pasaba por Lamela, A Cañiza y llegaba a Ribeiro”, recuerda Reboreda, explicando que las “xanelas-mostradores” eran puntos en los que dejar y recoger mercancías; es decir, lo que hoy podríamos considerar como un punto de recogida de compras “online”.

Fruto de este trabajo, Alberte Reboreda se encontró con la figura de Celso Collazo Álvarez, funcionario represaliado del Concello de Mondariz, corresponsal de “El Tea” y de FARO DE VIGO y miembro de la junta local de enseñanza, al que mataron en Santa Mariña. Su hijo, Celso Collazo Lema, fue también periodista y el primer corresponsal de la Agencia Efe en Washington, Nueva York y Londres.

Otra de las cosas que parece lo que no es, es Coto de Aldir, que, según Reboreda, fue el origen de un castro para luego convertirse en una fortaleza medieval. Pero Coto viene de cauto y tiene su origen en el medievo. Por su parte, Aldir no solo da nombre a ese lugar mágico, también es un topónimo único presente en el apellido de muy pocas personas. Menos de un centenar en Galicia, de los cuales una cuarta parte residen todavía en Santa Mariña. Alberte indica que se trata del topónimo más antiguo de la parroquia y que Aldir, como topónimo, no está en peligro de desaparecer, pero sí al apellido al ser tan pocos los que lo llevan.

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