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Gondomar quiere volver a fabricar luz

Manifesto Miñor propone recuperar la vieja central hidroeléctrica de Pego Negro como fuente de energía y espacio lúdico

Una fotografía de la presa gondomareña a principios del siglo XX, poco después de su inauguración.

Con los precios de la electricidad disparados como nunca, toda alternativa para tratar de rebajar los costes es bien recibida. Gondomar dispone de facilidades para buscar la suya. Tiene infraestructura y podría contar con la financiación necesaria. De ahí que Manifesto Miñor plantee al gobierno municipal en el próximo pleno, previsto este jueves, la recuperación de la popularmente conocida como “fábrica de la luz” de Pego Negro para crear una comunidad energética a través de las ayudas europeas de recuperación de la crisis sanitaria, que dan prioridad a proyectos de sostenibilidad de este tipo. Así lo explica su portavoz, Antonio Araúxo. “Existe a posibilidade de aproveitar esa instalación con mínimos custos medioambientais e importantes beneficios sociais, ao abeiro dos Fondos Next Generation da UE a través da fórmula proxecto singular de comunidades enerxéticas que xestiona a Xunta”.

La presa fue construida entre 1907 y 1908 por iniciativa del ingeniero y empresario Laureano Salgado

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Y es que en el municipio se generó durante años la energía que permitía encender el alumbrado local, el de Baiona y el de A Ramallosa. La electricidad llegó a la comarca en los primeros años del siglo XX de la mano del célebre ingeniero y empresario Laureano Salgado, que promovió entre 1907 y 1908 la construcción de la presa de Pego Negro en el río Zamáns a su paso por la frontera entre las parroquias de Vilaza, Vincios y Chaín. Enseguida fue ampliada y, una vez terminadas las obras para incrementar su capacidad, en 1923, pasó a formar parte de la Sociedad General Gallega de Electricidad. A través de esa concesionaria funcionó hasta que en 1957 fue adquirida por Unión Fenosa, que no tardó mucho en dejarla sin actividad.

Según las indagaciones de Araúxo, a día de hoy la concesión ha caducado y “faltaría por confirmar a titularidade da infraestructura, é dicir, se é propiedade de Unión Fenosa ou revertiu en Augas de Galicia”. En cualquier caso, el portavoz de Manifesto considera que el Concello de Gondomar debería iniciar los trámites para poner en marcha la creación de una comunidad energética.

Imagen de la presa de Pego Negro en la actualidad.

Según informa el Ministerio de Transición Ecológica en su portal público, las comunidades energéticas pueden producir, consumir, almacenar, compartir o vender energía. Pueden utilizarla para el autoconsumo o la generación distribuida, que supone un factor importante para el ahorro económico de muchas familias, pudiendo hacer frente a de esta forma a la pobreza energética. Además, indica el departamento estatal, “se evita la dependencia sobre las compañías eléctricas convencionales y se aumenta la competitividad en la industria”.

“Cremos que encaixa perfectamente dentro do supostos subvencionables recollidos no Plan Enerxético para a Transformación de Galicia vinculado aos fondos Next Generation e publicado en marzo de 2021, que lle da prioridade á transición ecolóxica reservando para tal fin o 37% do total, aproximadamente 440, 86 millóns de euros”, recalca Araúxo, quien apunta además a la posibilidad de rehabilitar el entorno como espacio público de ocio “como xa foi en tempos, nos que moita xente ía tomar baños, merendar, etc”.

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