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Faro de Vigo

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Alerta en Tomiño por disparos de cazadores a escasos metros de las casas

"Disparan por donde cuadra", asegura la Policía Local

Un Policía de Tomiño, con cartuchos de bala de una escopeta recogidos recientemente. |

El período oficial para poder ejercer la actividad cinegética sobre el jabalí y el corzo comenzó el pasado 7 de enero en toda Galicia y se extenderá hasta el 27 de febrero. Así consta en la resolución publicada en el mes de mayo de 2021 del año pasado por parte de la Xunta de Galicia y por la que se determinan las épocas hábiles de caza, las medidas de control por daños y los regímenes especiales por especies que regirán durante esta temporada. Por lo general la actividad cinegética está permitida los jueves, viernes, sábados y domingos y festivos, y siempre en los terrenos acotados para ello. Pero en Tomiño en los últimos días está habiendo un importante malestar por parte de vecinos que llaman al 112 para alertar de disparos de cazadores a menos de cincuenta metros de sus casas e incluso en zonas de paso.

Hay que recordar que la ley determina que la distancia mínima para la caza es de cien metros respecto a viviendas y otras instalaciones como zonas de acampada o parques públicos. “Estamos recibiendo alertas por la presencia de cazadores junto a casas y disparan por donde cuadra”, asegura el jefe de la Policía Local de Tomiño, José Ramón Álvarez.

Las principales quejas que está habiendo tienen que ver con el ruido de los disparos , que además provocan que los perros de los vecinos se asusten y se escapen (hay que recordar que los sonidos fuertes causan un importante trastorno en los canes) y las zonas más afectadas son las parroquias de Carregal y Amorín así como los alrededores del núcleo urbano de Tomiño. “Cuando llegamos los cazadores ya están en las zonas permitidas así que no podemos hacer nada”, apunta José Ramón Álvarez. No obstante, tanto los agentes como los propios vecinos están encontrando restos de cartuchos de armas de caza en la vía pública y cerca de las viviendas. La policía tomiñesa detecta que la mayoría de casos se están dando por la caza del conejo, aunque también se está produciendo alguna batida para capturar jabalíes.

La preocupación en el municipio del Baixo Miño es creciente. Recientemente una vecina relataba que llevaba varios días “oyendo tiros” en una zona de paseo de la parroquia de Goián y que se cruzó con un hombre que llevaba una escopeta al hombro y a un perro de caza en una zona que obviamente no estaba permitida la actividad cinegética al ser de paso para peatones y estar en pleno corazón de la parroquia.

Aunque la Policía Local puede apoyar en estos casos, la competencia le corresponde al Servicio de Protección de la Naturaleza, Seprona, de la Guardia Civil. El problema es que cuando reciben el aviso y acuden al lugar, el cazador ya no suele estar allí, por lo que no se puede tramitar ninguna denuncia. Al menos de momento. Pero el aumento de la vigilancia y las alertas dadas por los vecinos en los últimos tiempos hace confiar en la posibilidad de coger a un cazador “con las manos en la masa” en un lugar en el que no puede hacerlo. “Hay malestar con este tema y lo estamos percibiendo”, apuntan desde la Policía Local de Tomiño.

Abandono de perros de caza

Hay que recordar que en la protectora de animales Aloia de Tui siempre reciben tras la temporada de caza a un importante volumen de perros entrenados y utilizados para la actividad cinegética y que son abandonados por los cazadores “cuando ya no les sirven”.

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