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A Cañiza instalará paneles solares en la piscina y reducirá su profundidad

El Concello y la Diputación firman un convenio para financiar la rehabilitación energética por 690.000 euros para poder reabrirla

Piscina municipal climatizada de A Cañiza, cerrada desde inicios de la pandemia. // D.P.

La piscina municipal climatizada de A Cañiza debe encarar una profunda rehabilitación energética para hacer rentable su reapertura. El Concello echó el cierre de esta infraestructura al inicio de la pandemia y, como acumulaba pérdidas que llegaban a los 1,4 millones de euros en los últimos nueve años, no volvió a abrirla. Ahora, el gobierno local pone fecha a su reapertura, en 2023. Pero antes se acometerá una reforma energética que conllevará, entre otras cosas, la instalación de paneles solares térmicos y la reducción de la profundidad de la piscina grande, lo que permitirá reducir el consumo de energía no renovable.

Para ello, el Concello ya cuenta con un proyecto que asciende a los 690.000 euros, de los que la Diputación de Pontevedra, a través del Plan ReacPon, aportará más de 551.000 euros. Ayer, el alcalde, Luis Piña, y la presidenta, Carmela Silva, aprobaron el convenio por el que “A Cañiza contará con una infraestructura deportiva en línea con los principios de sostenibilidad marcados en la Agenda 2030, una actuación que sería inviable para el Concello sin apoyo de la institución provincial”.

Sala de actividades

El proyecto busca la rehabilitación energética de la piscina municipal de A Cañiza con la mejora del indicador de emisiones de CO2 y una serie de actuaciones que permitirán reducir el consumo de energía no renovable. De esta manera, se instalarán paneles solares térmicos y se mejorará la envolvente térmica revistiendo toda la fachada del edificio con mortero con aislamiento. También se sustituirá la caldera actual de gasóleo por una de biomasa de pellets, así como el lucernario actual por paneles de policarbonato.

Además, se realizarán otra serie de actuaciones como la creación de una sala de actividades dirigidas y de una nueva zona termal; la modificación de la salida del vestuario masculino o la eliminación de parte de las gradas, así como la reducción de la profundidad de la piscina grande.

“Seremos capaces de volver a abrirla y esta reforma va a generar un nuevo ciclo del servicio para los próximos veinte o treinta años”, valora el alcalde.

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