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Faro de Vigo

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El belén gigante de Gondomar funciona con 120 motores

Fernando Fernández bate su récord con 600 figuras, 150 que se mueven, en 60 metros cuadrados de nacimiento que hoy inaugura el obispo

Nando Fernández Penedo, ante su belén en la Casa da Cultura. | // ALBA VILLAR

Hay pisos de tres habitaciones más pequeños y con instalaciones eléctricas mucho más sencillas. Sesenta metros cuadrados mide este año el belén artesanal que Fernando Fernández Penedo ha armado en la Casa da Cultura de Gondomar. De sus 600 figuras, 150 se mueven gracias a un total de 120 motorcillos. Todo gracias a la pericia y dedicación del belenista más popular del Val Miñor, que vuelve a desplegar su gran pasión tras el paréntesis de la pandemia con un nacimiento de récord. Está previsto que el obispo de la Diócesis Tui-Vigo, Luis Quinteiro Fiuza lo inaugure esta tarde a las 18.30 acompañado del alcalde, Paco Ferreira.

Según el regidor, el belén de Nando “es el más grande de la provincia”. Él desconoce el ranking, pero sospecha que “puede ser el mayor de los que tienen figuras en movimiento”. A horas de trabajo seguramente no le ganará ningún otro. Y es que Fernando no solo emplea su tiempo libre en la fabricación de figuras y mecanismos para añadir “novedades cada año” – “si no la gente enseguida te dice que es lo de siempre”, bromea–, sino que dedica sus únicas vacaciones a atender y contestar las preguntas de quienes visitan sus obras. Es albañil de profesión y artesano de afición.

El nacimiento puede visitarse hasta el día 9 de enero de 11. a 13.45 y de 17.00 a 21.15

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Construye juguetes de madera que vende en mercados como el de la Arribada, además de todo lo que necesitan sus nacimientos. Y “los pocos días libres que tenemos los autónomos” los disfruta desde hoy hasta el 9 de enero para estar al lado de su obra. “No me gusta dejar el belén solo y, además de hablar con la gente, voy haciendo cosas para el año que viene”, explica. El poblado navideño permanecerá expuesto hasta que finalicen las fiestas cada día de 11.00 a 13.45 y de 17.00 a 21.15. Solo estará cerrado las mañanas de los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes, que Nando también tiene familia.

El palacio de Herodes, junto al puente de a Ramallosa, en el belén de Nando. // Alba Villar ALBA VILLAR

Y quién sabe si será su nieto quien lo suceda en la tradición. Por el momento “me pide que le ponga vídeos del belén con las figuritas para dormir”, comenta el orgulloso abuelo. A él, la afición le llegó ya en edad adulta. “De pequeño lo hacían mis abuelos y mi tía, que tenían negocios en Baiona y los ponían en los escaparates”, recuerda. Es miembro de la conocida familia Fernández Vernet pero se trasladó a la parroquia gondomareña de Borreiros al casarse. Ya en su propio hogar, montó su primer belén en una mesa de 80x80 centímetros.

“De pequeño lo hacían mis abuelos y mi tía, que tenían negocios en Baiona y los ponían en los escaparates”

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Y “con la ilusión de los niños, que te animaban a hacer más cada año”, ocupó el salón y después el garaje. Ya entonces recibía visitas, pero “si llovía la gente se mojaba porque tenía que verlo desde la puerta”. Así que enseguida empezó a desplegar su talento por Vigo. En el centro cultural de Valadares lo montó durante once años antes del COVID y en el mercado de Teis lo hizo también en varias ocasiones. Esta es la quinta vez que comparte su talento con los vecinos de Gondomar y este año no se moverá de allí. “Todavía hay que tomar precauciones y es mejor no andar de un lado para otro”, explica.

Escena de un mercado alrededor de una fuente en marcha. // Alba Villar ALBA VILLAR

Escenas bíblicas y tradicionales

De ahí que le haya salido tan grande. Ha concentrado tres en uno. Y lo ha conseguido con una fusión de escenas bíblicas y tradicionales que no dejará a nadie indiferente. Desde el palacio de Herodes al puente de A Ramallosa pasando por oficios ya perdidos como el de molinero o la fuga de Egipto y hasta un gran lago con peces vivos incluidos. Todo aparece en el belén de Nando, que no sabe cuál es su pieza preferida. “Es como si le preguntas a un padre cuál de sus hijos es más guapo”, ríe. Pero sí reconoce “un cariño especial” por aquellas primeras figuras, como “una noria de sangre con un caballo tirando para sacar agua”.

Todo lo hace con materiales reciclados que encuentra por casa o que le ceden amigos de talleres. Usa tableros de madera de los fondos de los cajones, rejillas de extractoras para los forjados y aprovecha muchos más artículos. Y, sobre todo, usa la cabeza. “Cuando empecé tenía que dar muchas vueltas hasta que me salía algo. Hoy en día, los que se inician en esto lo tienen todo en internet”, señala. En cualquier caso, él está dispuesto a ayudar a cualquiera que empiece en la aventura del belenismo.

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