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Goián, una parroquia de cine

El Grupo San Roquiño lleva una década produciendo películas a coste cero gracias a la participación de todos los vecinos

Grupo de vecinos caracterizados para una de las películas. // D.P.

La parroquia de Goián, en Tomiño, siempre destacó por su intensa actividad cultural. Reconocida tierra de pintores y escultores desde hace décadas, la aldea quiere sumar una nueva disciplina a su abundante producción artística: el cine. Todo empezó en 2010, cuando un grupo de vecinos y vecinas decidieron coger la cámara y crear el Grupo San Roquiño, cuya trayectoria llega hasta el día de hoy, con la producción en curso de su sexta película.

Lo que comenzó casi como una broma entre amigas, pronto fue calando cada vez más entre el vecindario, llegando a involucrar a toda la parroquia. “La primera película fue un éxito, mucha gente fue a verla y, a raíz de eso, todo el mundo se animó a participar”, comenta Susana Delgado.

"A quien le pidas te abre la casa para grabar en ella y, si no se la pides, vienen a ofrecértela igual", comentan las productoras

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Y es que, la colaboración de toda la parroquia es imprescindible para sacar adelante el trabajo, que se realiza a coste cero, sin gastar un euro. Vestuario, transporte, atrezo, localizaciones… todo lo ceden los vecinos. “A quien le pidas te abre la casa para grabar en ella y, si no se la pides, vienen a ofrecértela igual; es una pasada, incluso nos dejan las llaves sin estar el dueño presente”, cuenta Josefa Fernández, Pepa.

Tanto delante de la pantalla como detrás, la colaboración es total. “Hay un chico, Marcos, que hace de cámara y diseña los carteles, y luego están Dani y Adrián, que se encargan del montaje”, comenta Reme Carrera, una de las fundadoras. El único profesional del grupo es el compositor de bandas sonoras Andrés Álvarez, cuyas piezas fueron reconocidas incluso en Hollywood.

Una sesión de maquillaje para rodar.

Una sesión de maquillaje para rodar. Judit Bernárdez

El proceso productivo comienza con la elaboración del guion, aunque a la hora de grabar suele tener más importancia la improvisación. “Reme nos cita a una hora para grabar y muchas veces no sabemos ni lo que tenemos que decir ni hacer. Aprendemos el guion en el momento y tenemos que improvisar mucho, por lo que todo sale más natural y mucho más divertido, que al final es por lo que hacemos todo esto, para pasarlo bien”, explica Delmi Martínez.

“Aquí tenemos más categoría que en Cans; ellos desfilan en chimpín y nosotros lo hacemos en tractores”, bromean

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Al mismo tiempo, la propia creación del guion, en perfecto dialecto goianés, entraña otra peculiaridad. “En Hollywood hacen el guion y buscan a los actores y actrices que mejor les van con él. Nosotros aquí hacemos al contrario: tenemos un montón de personas que quieren salir en la película y tenemos que buscarle un personaje que les vaya bien a cada uno de ellos y un encaje en la historia”, cuenta Reme destacando que no es un trabajo nada fácil, pues en algunos filmes el elenco llegó a superar las cien personas.

Multitudinarios son los rodajes, pero también los estrenos. Y es que, la parroquia entera se engalana cada vez que el Grupo San Roquiño proyecta uno de sus filmes por primera vez. Alfombra roja, photocall, conciertos, actuaciones… todo un despliegue de medios que no tiene nada que envidiar a muchos festivales de cine. “Aquí tenemos más categoría que en Cans; ellos desfilan en chimpín y nosotros lo hacemos en tractores”, bromea Pepa, deseando que llegue el estreno del sexto film.

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