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O Rosal ensaya la vendimia del futuro

La bodega Terras Gauda realiza la prueba piloto del proyecto europeo FlexiGrobots, que utiliza la inteligencia artificial para reducir la huella ambiental y mejorar la calidad de la uva

El robot, que transporta la caja de uvas, sigue al vendimiador gracias a los sensores que este lleva en el chaleco. | // ANXO GUTIÉRREZ

La inteligencia artificial ha llegado a la vendimia, pero no para reemplazar el trabajo del viticultor, sino para servir de apoyo y contribuir a reducir la huella medioambiental y mejorar la calidad de la uva. No obstante, su conquista no es inmediata; todavía está en proceso de ensayo y la bodega encargada de llevar a cabo la primera prueba en España del proyecto de robótica, inteligencia artificial y big data FlexiGrobots, ha sido Terras Gauda, una de las firmas insignia de la subzona de O Rosal, perteneciente a la Denominación de Origen Rías Baixas.

El sistema emplea un dron y un robot terrestre

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Ayer tuvo lugar la prueba piloto de dicho proyecto, en la que participaron un dron y un robot. Este último promete ser el compañero perfecto de los vendimiadores, pues será el encargado de transportar las cajas con las uvas ya recolectadas desde las líneas de espalderas hasta la cabecera, donde las recoge un remolque para su traslado a bodega. Las ventajas son varias: acorta los tiempos; evita que las uvas estén horas al sol en detrimento de su calidad e incide positivamente en la prevención de riesgos laborales, ya que reduce el peso de la carga de los temporeros.

Diagnóstico de parcelas y racimos

Igual de importante es la tarea del dron para facilitar imágenes aéreas a tiempo real sobre el estado sanitario de las parcelas y de los racimos. Su misión es reducir el impacto medioambiental gracias a la aplicación de tratamientos localizados. En una próxima fase está previsto que los robots terrestres, equipados con sensores y visión artificial, puedan ser programados para acudir a los lugares concretos en los que hay que intervenir, una vez que ratifiquen que la información y las imágenes recibidas son correctas.

Dieciséis empresas de ocho países europeos participan en el proyecto

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Lo experimentado ayer en Terras Gauda es la demostración de su correcto funcionamiento en un entorno real y el primer paso para continuar avanzando en este proyecto de tres años de duración y financiado con 7 millones de euros por el programa marco europeo Horizonte 2020. En total participan en este proyecto de inteligencia artificial en el sector de la viticultura 16 empresas y grupos científicos de España, Países Bajos, Bélgica, Finlandia, Alemania, Lituania, Serbia y Letonia, entre los que se incluye el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España). Entre todos trabajan para perfilar una herramienta que permita realizar operaciones con la máxima precisión, de forma muy determinada, para poder adoptar decisiones inmediatas basadas en la evidencia de datos.

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