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Gondomar excavará el castro de Pedra Moura

El proyecto incluirá la colocación del “banco para el mundo” pendiente desde hace 3 años

La muralla y las vistas de la foto ganadora del concurso municipal en busca de una ubicación para el "banco para o mundo". // José Iglesias Estévez

La muralla y las vistas de la foto ganadora del concurso municipal en busca de una ubicación para el "banco para o mundo". // José Iglesias Estévez

Es probablemente el enclave con mayor atractivo turístico de Gondomar, pero la maleza oculta parte de sus encantos. El castro de Pedra Moura combina el interés patrimonial de una aldea prehistórica de 35.000 metros cuadrados con las mejores vistas del Val Miñor. Desde allí puede contemplarse toda la bahía de Baiona. La panorámica se abre incluso a la Ría de Vigo, con la silueta de Cabo Silleiro a la izquierda y la de Cabo Home, a la derecha. Es un balcón natural que atrae cientos de visitas cada fin de semana y el Concello quiere aprovechar todo su potencial y recuperar el yacimiento de hace 2.400 años.

Concello y comuneros se unen para recuperar el yacimiento del siglo IV a.C.

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El gobierno municipal y las comunidades de montes de Borreiros y Donas –las dos parroquias donde se ubica el conjunto– se han unido para sacar adelante un proyecto integral de recuperación del entorno y se lo han encargado a la empresa de arqueología Anta de Moura para optar a ayudas de los fondos europeos para la recuperación del turismo post-COVID.

Alcalde, comuneros y arqueólogo visitaron el yacimiento para planificar acciones.

El arqueólogo que coordina los trabajos, Juan Castro Carrera, destaca el valor histórico y paisajístico del yacimiento “que interesa estudiar en mayor detalle”, no solo para conocer más datos de la vida en el castro, sino para protegerlo de agresiones como la pista forestal abierta hace décadas, que permite el acceso de quads y motocicletas que ponen en peligro el conjunto.

Una vieja pista forestal pone en peligro el enclave por la afluencia de quads y motos

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El profesional se encargó de las últimas intervenciones. Su equipo realizó en 2001 una limpieza profunda de la vegetación para valorar los vestigios y en 2008, la primera excavación. Los arqueólogos lograron datar el poblado entre los siglos IV y II antes de Cristo a través de las más de 3.500 piezas localizadas –tanto fragmentos cerámicos de vajillas, jarras y otros artículos domésticos, como restos de molinos de piedra y hasta cuentas de un collar–. Los trabajos dejaron a la luz tres cabañas de la aldea castrexa y parte de las murallas que la rodean. Construcciones que ya vislumbraban entonces “las importantes dimensiones del conjunto” y sobre las que se elaboró un panel informativo para las visitas, hoy deteriorado.

Un referente turístico

El nuevo proyecto tratará de “mejorar lo que está hecho con reparaciones y retirada de la cubierta vegetal” y propondrá ampliar la excavación “para mejorar el conocimiento del castro”, además de optimizar la las condiciones de visita con para que “esté bien accesible y para que todo el que se acerque disfrute de la información de los restos que se encuentre”.

El alcalde, Paco Ferreira, y representantes de los comuneros visitaron la zona con el arqueólogo para planificar las tareas. Apuestan por eliminar la pista forestal para evitar más riesgos al antiguo poblado y colaborar “para convertir el espacio en un referente turístico de primer orden”, señala el regidor.

Los vestigios de los primeros habitantes de la zona complementarán un rincón que gondomareños y foráneos valoran como uno de los más interesantes de la comarca. De hecho, el espacio fue el elegido para la colocación del “banco para o mundo” en un concurso fotográfico convocado por el Ayuntamiento en 2018. La imagen más votada muestra parte de la muralla y la espectacular panorámica y es obra de José Iglesias Estévez. Pero la instalación del asiento sigue pendiente y Ferreira prevé incluirla en el proyecto que espera desarrollar de cara al año que viene.

Gráfico de los arqueólogos que marca los fosos y parapetos defensivos del castro. // Anta de Moura

Una fortificación única con 4 fosos paralelos y una muralla

Si por algo destaca el de Pedra Moura entre los numerosos castros gallegos es por su fortificación única, afirma el arqueólogo Juan Castro Carrera. “El sistema defensivo es realmente espectacular no hay otro semejante”, recalca. Y es que el poblado no solo está rodeado de una muralla, sino que a su alrededor se construyeron hasta cuatro fosos paralelos de diez metros de profundidad y sus correspondientes parapetos con la tierra procedente de la excavación. “El acceso al castro es difícil. Hay que salvar los cuatro fosos en línea y luego la muralla”, subraya. El emplazamiento también es singular. “Está en un entorno privilegiado no solo por las impresionantes vistas que apreciamos en la actualidad, sino por las conexiones importantes para la época, con tierras de cultivo alrededor y con la costa a un paso”, añade el profesional.


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