La futura planta de transferencia de Arbo contará con todas las medidas de protección ambiental y de salud pública. Su labor será, única y exclusivamente, trasvasar los residuos procedentes de la recogida domiciliaria a contenedores de gran capacidad, aptos para ser transportados, en las mejores condiciones, hasta el Complejo industrial de Sogama en Cerceda (A Coruña). Por lo tanto, en estas instalaciones no hay manipulación, ni almacenamiento ni tratamiento de residuos, afirmó ayer Sogama en una nota de prensa. Tampoco se trata de una “empacadora”, sino de una planta de transferencia en nave cerrada, equipada con las últimas tecnologías, su propio sistema de depuración de aguas y alimentada con energías renovables, añade.

La planta de Arbo trasvasará los residuos de las denominadas bolsa amarilla (envases de plástico, latas y briks recogidos a través del contenedor amarillo) y bolsa negra (fracción no reciclable), y dispondrá de una tolva específica para la materia orgánica recogida selectivamente a través del contenedor marrón que, poco a poco, se está instaurando en los ayuntamientos, indican.

Además recuerdan que los entes locales tienen de plazo hasta el 31 de diciembre de 2023 para proceder a la implantación del denominado quinto contenedor (marrón), una obligación impuesta por la Unión Europea.