Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Okupas se apoderan de una vivienda con orden de derribo en A Guarda, se empadronan y ponen una alarma

Vivienda okupada en Camposancos (A Guarda).

Vivienda okupada en Camposancos (A Guarda).

A Guarda no se libra del fenómeno okupa. Y, además, protagoniza en la actualidad uno de los casos más surrealistas. Concretamente en la parroquia de Camposancos, en las inmediaciones de la playa de O Muíño. Allí hay tres viviendas sobre las que pesa una orden de derribo firme desde julio de 2020 dictada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). El proceso judicial comenzó en 2012 cuando el juzgado de lo contencioso de Pontevedra anuló las tres licencias de edificación ya que los terrenos estaban incluidos en la Red Natura y, como tal, está prohibido su uso residencial. La resolución fue ratificada posteriormente por el TSXG y el Concello inició varios procesos y recursos con el objetivo de revocar la sentencia. Pero el alto tribunal gallego dio el año pasado la orden de derribo sobre las tres casas, que sigue sin ser ejecutada por el gobierno local. Pues desde hace dos meses, una de esas viviendas está okupada. De forma estable residen unos cuatro inquilinos irregulares, pero los vecinos aseguran que se han llegado a ver hasta 15 en el inmueble.

Los okupas, además, han conseguido empadronarse en el municipio en la casa en la que están viviendo, lo que complica el desalojo. No solo eso, sino que estas personas que están viviendo de forma irregular en un chalé ubicado prácticamente a pie de playa han elaborado un auténtico dispositivo para atrincherarse en la vivienda. Lo más sorprendente es que han contratado una alarma, para detectar si algún desconocido entra en la casa. Pero no solo eso. Sino que también les han instalado Internet. De esta forma, al tener recibos domiciliados, según apuntan los abogados de los vecinos, será más difícil proceder a su desalojo. Además, han conseguido engancharse al suministro eléctrico municipal para poder tener luz en la vivienda.

Como era de esperar, los conflictos con los residentes no han tardado en llegar. Es más, los vecinos de la zona se han aliado para emitir un comunicado conjunto en el que aseguran estar “desesperados” por la presencia de estos okupas. No solo eso, sino que alguno ya ha denunciado ante la Guardia Civil presuntas amenazas por parte de los okupas por amenazas. “Me han dicho que quemarían mi casa y que matarían a mis animales”, asegura una residente. También denuncian que están hasta altas horas de la madrugada haciendo ruido ya sea martilleando, pasando el cortacésped de madrugada, cantando, bailando... Impidiendo por tanto el descanso de los vecinos, que también alertan que los okupas orinan en la calle y acumulan la basura en la vía pública. A los pocos días de llegar, además, aseguran que montaron una fiesta “con la música a tope”. Los enfrentamientos entre okupas y vecinos son por tanto habituales, y la situación a llegado a tal punto que los residentes han pedido la intermediación del Concello. Ayer sin ir más lejos se reunieron con la teniente de alcalde, Montse Magallanes.

“Nos preguntamos el motivo de la impasibilidad del Concello, ya que a día de hoy nadie se ha preocupado por lo que está pasando y el propio Ayuntamiento ha aceptado la solicitud de empadronamiento de los okupas pese a existir una denuncia previa”, apuntan los vecinos, algunos de los cuales aseguran tener que vivir “encerrados en casa, con las persianas bajadas, sin descansar” y sobre todo con el miedo a que lleguen más okupas a la zona y se instalen en otra de las viviendas sobre las que pese una orden de derribo.

Compartir el artículo

stats