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Tomiño dice adiós a Tinita Ozores, la mujer que tradujo al ‘goianés’ un libro de Miguel Delibes

Clementina Ozores, Tinita, en una imagen de 2018 junto al río Miño.

Clementina Ozores, Tinita, en una imagen de 2018 junto al río Miño. Gustavo Rivas

Tomiño llora la muerte de una de sus grandes referentes sociales y culturales. A sus 91 años, Clementina Ozores, conocida como Tinita y natural de la parroquia de Goián, ha fallecido tras un ictus. Licenciada en Filosofía y Letras, profesora de inglés de Secundaria y viajera empedernida, recorrió los cinco continentes (con sus primeros ahorros hizo en solitario su primer viaje a Japón en 1970) y durante toda su vida ha colaborado con iniciativas de todo tipo con su municipio natal. Vino al mundo en la casa familiar de la Plaza de Goián, y Tinita comenzó su vida universitaria en Farmacia como hicieran sus hermanas Maruja y Angelina.

Pero se dio cuenta de que su pasión era el arte. Por eso abandonó Farmacia y se matriculó en Filosofía y Letras, carrera que completó en Santiago en 1953. Continuó en la capital gallega para seguir los cursos de doctorado y presentó su tesis de licenciatura sobre el coro de la catedral de Tui, un trabajo puntero en la época y que, pese a sus años, sigue despertando interés en el mundo del arte. Sus padres regentaban una conocida tienda de ultramarinos y el contrabando o pisco ayudó a la familia a salir adelante en plena época de la posguerra.

Trabajo en Inglaterra

Mientras inició su tesis, impartió clases en el instituto de Tui, tareas que interrumpe para viajar a Inglaterra, donde trabajó como au pair y estableciéndose posteriormente en Oxford, donde consiguió un puesto en el complejo hospitalario de la zona. Un nuevo mundo cultural se abre por aquel entonces para ella y aprovecha la oportunidad de vivir en la Inglaterra más cosmopolita. Pero Tinita no olvida su Goián natal y hará de puente para que más goianeses se establezcan en el país anglosajón. Sigue formándose en Oxford, y en 1967 regresa para retomar la docencia, en este caso ya como profesora de inglés. Alcanza la cátedra e imparte clase por varios institutos hasta su jubilación en 1996 en el IES Alexandre Bóveda de Vigo.

Cuando fue distinguida en las fiestas del Alivio del año 2018, Tinita recordaba su época viajera afirmando que no olvidará las puestas de sol desde el desierto australiano, desde Namibia, desde las montañas bizantinas de Armenia, desde el río Patagonia… “Pero la más hermosa, la que se ve desde Goián”, aseguraba.

Actividad constante

Porque ha sido Goián, su parroquia natal, para la que siempre ha tenido las mejores palabras y que en todo momento ha estado muy presente en su vida. Incluso llegó a traducir al goianés, una insólita variante dialectal del gallego, la obra de Miguel Delibes Cinco horas con Mario. También formó parte de la comisión Antonio Fernández, a quien tenía en gran estima y con quien compartió muchas tardes en el estudio del pintor, participando en conversaciones con otro goianés destacado, Manuel Fernández. Para Tinita fue muy importante aquella época en compañía de este ilustre profesor de historia que dedicó varios de sus trabajos a su Goián natal. En los últimos años de su vida seguía conduciendo su coche y manteniendo una actividad constante, centrada en mantener impecables su huerta, su jardín y sus viñedos.

La parroquia tomiñesa de Goián ha perdido, por tanto, a una de las personas que pelearon durante toda su vida por mantener vivo el nombre de la parroquia allí por donde fue.

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