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950 años del privilegio de doña Urraca, la infanta que refundó Tui

Avelino Bouzón, canónigo archivero de la catedral de Tui, junto al pergamino de doña Urraca.

Avelino Bouzón, canónigo archivero de la catedral de Tui, junto al pergamino de doña Urraca.

El 13 de junio de 1071 la infanta doña Urraca, hija del rey Fernando I y su mujer Sancha firmó el privilegio con el que donaba a la Iglesia de Tui y a su obispo don Jorge la mitad del monasterio de Albeos (Crecente); la tercera parte del monasterio benedictino de Veiga de Limia, sito junto al río Sorga (afluente del río Arnoya, en Ourense); la mitad del monasterio de Paderne, con la vila de Prado y sus pesqueras. Tanto Paderne como Prado pertenecen al municipio portugués de Melgaço. Urraca también hace donación de la mitad del monasterio de Tibâes, en la ribera del Cávado. Mire de Tibães es una feligresía perteneciente al municipio de Braga, de cuya ciudad dista unos 6 kilométricos, y allí existió el cenobio benedictino de San Martín de Tibães; y dona otras heredades en la Limia (Ourense) y Portugal.

Conviene recordar que en 1071 aún no existía el reino de Portugal, sino que este se formó un siglo después cuando se independizó del reino de León. Puede sorprender que las donaciones mencionadas sean de monasterios, por ello conviene advertir que el diploma no se refiere simplemente a los edificios y a las comunidades de monjes que los habitan, sino más bien se trata de emporios de cultura de gran influencia, obviamente religiosa, pero también social, económica y política.

Con las importantes donaciones de doña Urraca a la Iglesia de Tui y su obispo se reconstruyó la ciudad, que sobre todo en 1014 fuera arrasada por los vikingos capitaneados por Olaf Haraldson, quien llegaría a ser rey de Noruega. El historiador Ávila y la Cueva dice que a principios del siglo XI Tui sufrió el nuevo asalto de los normandos que la dejaron “desierta, viuda y enlutada por muchos años”, lo cual significa que la ciudad quedó destruida y “viuda”, es decir, despoblada, sin gente.

El privilegio, como instrumento jurídico, fue utilizado por papas, emperadores, reyes y nobles para otorgar beneficios y favores a colectividades y a particulares. En esta clase de documentos destacan generalmente los anagramas (símbolos) y columnas de confirmantes con los asistentes y testigos, que ponen sus firmas y signos de intervención junto a la del autor o parte principal. Tui es conocida como la “Ciudad de Doña Urraca” debido a las donaciones y privilegios concedidos por dos distinguidas infantas que llevan el mismo nombre y apellido, Urraca Fernández. La primera, hija de Fernando I el Magno, rey de Catilla y León y de la reina Sancha, es la que firma el privilegio de la restauración de la ciudad de Tui. Murió como reina de León en 1101.

La otra Urraca Fernández, sobrina de la anterior y conocida como la Temeraria, era hija de Alfonso VI y de su segunda esposa Constanza de Borgoña; se casó hacia 1095 con el conde Raimundo (Ramón, variante castellana) de Borgoña, de este matrimonio nació Alfonso VII que el 26 de mayo de 1135 fue coronado como “Imperator totius Hispaniae” en la catedral de León.

En el preámbulo del documento, del que hizo un minucioso estudio filológico el recientemente fallecido profesor Don Celso Rodríguez Fernández, Urraca pide a Dios que le ayude a mantenerse en el amor divino y sin pecado, y acude a la intercesión de San Bartolomé (titular de la iglesia donde entonces residía el obispo Jorge), a San Sixto papa, al diácono San Lorenzo y a San Hipólito.

El privilegio, escrito en latín y en letra minúscula visigótica; mide 72x54 centímetros. Se llegó a asegurar que el gran tamaño del documento facilitaba su lectura pública en la catedral el día del aniversario (el 13 de junio) como testimonio de gratitud a Doña Urraca. Al cumplirse el 950 aniversario, desde la catedral de Tui quieren manifestar su “reconocimiento a Doña Urraca y también a los que han posibilitado que el pergamino con el privilegio se conserve en el archivo del conjunto catedralicio tudense como su documento original más antiguo.

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