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Seis ONG venden el pazo de Pampillón del siglo XVII en Gondomar por 290.000 euros

Se vende pazo por razón solidaria

Se vende pazo por razón solidaria Marta G. Brea

Tiene más 400 años y todavía puede ofrecer futuro a mucha gente. El histórico Pazo de Pampillón de Gondomar, construido en torno al siglo XVII en la parroquia de Vilaza, está a la venta con fines humanitarios. Seis ONG son las propietarias del inmueble.

El oftalmólogo vigués Ramón González-Sierra Padín lo dejó en herencia solidaria a las organizaciones, entre las que se encuentran Cáritas y la Fundación de la Santa Cruz

Lo recibieron gracias al testamento solidario del conocido oftalmólogo vigués Ramón González-Sierra Padín, fallecido en 2014, y lo ofertan por 290.000 euros con el fin de disponer de liquidez para sacar adelante proyectos en todo el mundo.

La discreción suele presidir este tipo de operaciones, según explica Ana Iglesias Álvarez, la gestora patrimonial vecina de Nigrán que busca comprador para las dos viviendas y la finca de 16.000 metros cuadrados que forman el lote. De ahí que solo dos de las seis organizaciones admiten abiertamente su relación con el pazo gondomareño. Las dos vinculadas a la iglesia católica y las dos con notable presencia en el área de Vigo. Una es Cáritas y la otra, la Fundación de la Santa Cruz, la entidad creada al amparo del Arzobispado de Barcelona que gestiona la Casa Nosa Señora da Saúde, antigua residencia de los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres de Teis.

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Se vende pazo por razón solidaria Marta G. Brea

Legados poco frecuentes

No es muy frecuente encontrar legados solidarios en Galicia, explica Iglesias. Es su primer trabajo de este tipo en la comunidad. Hace ocho años que entró en el mundo de la gestión patrimonial de organizaciones no gubernamentales en Barcelona, donde sí “es más habitual que la gente teste a favor de entidades como estas”.

Se dedicaba al sector inmobiliario en la ciudad condal cuando la fichó la Fundación Vicente Ferrer para convertir los activos inmuebles heredados en ingresos para hacer realidad sus iniciativas de desarrollo en la India. Desde entonces, ha trabajado con entidades de renombre internacional como Médicos sin Fronteras, Greenpeace o Unicef, entre otras.

Ana Iglesias baja la escalinata de la fachada principal del pazo. Marta G. Brea

Esta fórmula de donación parcial o total de las herencias para apoyar el trabajo de entidades solidarias tampoco está demasiado extendida en España. En 2020 se firmaron un total de 1.026 testamentos solidarios en todo el territorio nacional, según datos del Consejo General del Notariado recientemente publicados por la Agencia Efe. Una cifra que se ha quintuplicado en los últimos catorce años, pero que todavía está lejos de las de algunos países europeos. En el Reino Unido los legados altruistas suponen el 7% del total, mientras que en el Estado español el porcentaje apenas alcanza el 3%.

Una de las estancias del interior del pazo Marta G. Brea

Sí se ha detectado un aumento del interés por esta práctica altruista desde la irrupción de la pandemia, según constatan desde la campaña HazTestamentoSolidario.org, que agrupa a 22 de las ONG con mayor impacto social y que informa al detalle en su web sobre los pasos a seguir para realizar un testamento solidario.

Una de las habitaciones del pazo

Un tesoro patrimonial escenario de fiestas “vip” de Vigo

Aunque necesita una reforma integral, el pazo de Pampillón es “muy barato”, según indica Ana Iglesias, en relación al mercado inmobiliario ordinario. Y es que la especulación no entra en las operaciones relacionadas con este tipo de organizaciones. “Trabajamos desde la ética y la responsabilidad social, de acuerdo con los principios de las entidades que están detrás”, recalca la gestora patrimonial, que considera el inmueble un “lugar idóneo para cualquier tipo de actividad cultural o social” o incluso para el cultivo vitivinícola, ya que la finca dispone de la certificación de la denominación de origen Rías Baixas. Existe poca información histórica acerca de la finca señorial. Las tropas portuguesas que se adentraron el el Val Miñor con motivo de la guerra de Restauración en 1665 le plantaron fuego y arrasaron toda la documentación, según relata el arquitecto Antonio Soliño Troncoso en el libro “Percorridos polo patrimonio cultural da vila e Concello de Gondomar de Miñor”.

Son dos las viviendas que presenta la edificación en forma de L con patio de armas y solaina junto a la escalinata, bajo la que se sitúa un cuarto que llegó a utilizarse como mazmorra. Dispone de una capilla en el extremo del ala oeste y un espectacular hórreo de grandes dimensiones. En el interior, pese a recientes incursiones vandálicas y expolios, todavía pueden contemplarse antiguos muebles y piezas de baño que dejan testimonio de la vida social de su último propietario. El pazo era conocido en Vigo en la segunda mitad del siglo pasado por las fiestas que organizaba el prestigioso oculista y hasta la escritora María do Carmo Kruckenberg le dedicó sus “Cantigas de amor a Ramón González-Sierra do Pampillón”.

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