Antía Chamorro Misa va sobre ruedas. Literalmente y en sentido figurado. Es la primera veterinaria que recorre la comarca del Val Miñor para atender mascotas y ganado a domicilio y su novedosa actividad va viento en popa tan solo un año después de arrancar. Su consultorio móvil está abierto diez horas al día, de 10.00 a 20.00, y la lleva a una media de diez servicios diarios. Todo un éxito en tan pocos meses y en medio de una pandemia que, en su caso, ha jugado a favor.

Su consulta echó a rodar el 28 de febrero de 2020, dieciséis días antes del confinamiento. “Podía seguir trabajando, así que el único miedo que tenía era el de contagiar a alguien en las visitas. Afortunadamente no fue así”, recuerda. El encierro la ayudó a hacer cartera de pacientes. “Es posible que la gente llamara al principio para no moverse y luego, al gustarles, volvían a llamar”, explica.

Antía Chamorro posa con un burro al que visitó en su cuadra.

Antía Chamorro posa con un burro al que visitó en su cuadra. Neli Pillado

Atiende ganado, que todavía queda en la comarca, y mascotas. Ahí esta la novedad de la propuesta de esta gondomareña de Peitieiros. No ha inventado las visitas veterinarias a domicilio de caballos, vacas, cabras u ovejas en el Val Miñor, pero sí el de perros y gatos. Una idea a la que llevaba años dando vueltas. Su pasión siempre han sido los caballos, confiesa. Tras finalizar la carrera, se quedó otro año en Lugo trabajando en el hospital veterinario, donde atendía ganado equino y bovino. Luego complementó su formación en Barcelona, en una unidad de équidos. Al volver a casa trabajó en una clínica de perros y gatos pero enseguida vio la oportunidad de continuar en contacto con sus animales favoritos. “Comprobé que seguía habiendo demanda de atención a ovejas, cabras y cerdos, sobre todo, pero también creí interesante ofrecer el servicio a mascotas porque hay gente que no quiere meter a los perros en el coche o gatos que se estresan muchísimo al salir de su espacio y trasladarse a la clínica. Me tiré a la piscina y ahora atiendo muchas más mascotas que ganado”, rememora.

La veterinaria gondomareña, con dos de los perros que atiende a domicilio.

La veterinaria gondomareña, con dos de los perros que atiende a domicilio.

Metió todo lo necesario en su Ford Focus, pero enseguida se le quedó pequeño y compró una furgoneta, donde lleva todo lo necesario para hacer de “medico de cabecera” de los peludos. Sus trabajos habituales consisten en vacunar, desparasitar, colocar microchips de identificación, dar puntos en heridas, realizar analíticas y ecografías y atender enfermedades de poca gravedad. “La primera consulta es por teléfono y si considero que necesitan más pruebas de las que yo puedo hacer los derivo a una clínica. Y si se trata de controles periódicos que no requieren urgencia, también”.

La primavera es la estación más frenética para la profesión. “Hay más trabajo, partos de ovejas y cabras, las yeguas están celo y hago muchas ecografías de gestación, alergias ambientales en los perros...” Aunque pasa “muchas horas en el coche”, disfruta de la estación con las ventajas de su “furgoconsultorio” y de su dálmata Mía, que la acompaña siempre .“No estoy encerrada en ningún sitio todo el día y estoy en el campo que es lo que me ha gustado siempre”, subraya.