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Portugal abre su frontera, ¿ya se puede ir de fin de semana?

Ponte Barxas, en la frontera de Ourense con Portugal

Ponte Barxas, en la frontera de Ourense con Portugal Brais Lorenzo

El primer ministro de Portugal, António Costa, anunció ayer que volverá a abrir su frontera con España desde la próxima medianoche (1:00, hora española), un noticia ansiada por los vecinos de un lado y otro de 'A Raia'. Han reclamado esta reapertura con insistencia en las últimas semanas y la medida supondrá que en muchos casos ya no tendrán que dar larguísimos rodeos para poder cruzar el Miño. Pero, ¿significa eso que se recuperará la libertad de movimientos total? ¿Los gallegos podrán, por ejemplo, ir a tomar un café a Caminha, pasear por Oporto o pasar al fin a través del mayor puente colgante del mundo?

La respuesta, a la altura del mediodía de este viernes, no está clara. Se sabe que se levantan los controles a ambos lados y que ya no habrá pasos cerrados, como estaba el de Tomiño-Cerveira. También es seguro que, por vía terrestre, no se exige una PCR negativa para moverse entre países. Pero, ¿puede cruzarse para cualquier motivo o solo por causas esenciales? Ni los alcaldes de la zona parecen saberlo con exactitud. Desde el Ministerio de Sanidad se recuerda que la política de fronteras se decide a nivel estatal, mientras que la Xunta apunta que Galicia está cerrada perimetralmente, como mínimo hasta que el 9 de mayo se levante el estado de alarma. Ya hubo otros momentos durante la pandemia (como en los puentes de diciembre) en los que se dio esta situación jurídica, y el Gobierno gallego aplicó el cerrozajo.

Fuentes oficiales del Ministerio de Interior han señalado, a preguntas de este periódico, que no habrá control de fronteras. "Hoy decae el acuerdo con Portugal y se levantan los controles", afirman. Es decir, no habrá agentes que supervisen el paso de un lado a otro de la frontera.

La Xunta pide al Gobierno que garantice el cierre

Sin embargo, este mismo viernes la Xunta ha pedido al Gobierno que garantice el cierre perimetral de Galicia en la frontera portuguesa. El vicepresidente primero, Alfonso Rueda, ha remitido una carta al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para pedir que las autoridades españolas garanticen los controles, ya que la Comunidad tiene decretado el cierre perimetral salvo para viajes justificados.

En la misiva, de la que se ha enviado copia al delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones, la Xunta recuerda que "se encuentran en vigor las limitaciones de entrada y salida del territorio" en las comunidades, salvo para aquellos justificados que se produzcan por alguno de los motivos que se recogen en el Real Decreto 926/2020, de 25 de octubre, y de acuerdo con él, en el Decreto 45/2021, de 17 de marzo, dictado por el presidente de la Xunta de Galicia, en la condición de autoridad competente delegada a los efectos del estado de alarma.

Así, el Ejecutivo autonómico solicita "la máxima colaboración de esa administración" para asegurar el cumplimiento de la medida decretada por la Xunta; esto es, la limitación de salir y entrar en territorio de la comunidad. "Y que, por lo tanto, los desplazamientos por la frontera se ajusten a la regulación establecida en las indicadas normas", señala la misiva.

La carta remitida por Rueda alude, además, a que Galicia "se ha enterado por los medios de comunicación de la reapertura de la frontera terrestre con Portugal" a partir de este sábado, de forma que a partir de las 00,00 horas del 1 de mayo todos los pasos "quedarán abiertos y España eliminará también sus controles".

Las excepciones admitidas para entrar y salir del territorio gallego son:

  1. Adquisición de medicamentos, productos sanitarios y otros bienes de primera necesidad.
  2. Asistencia a centros, servicios y establecimientos sanitarios.
  3. Asistencia a centros de atención veterinaria por motivos de urgencia.
  4. Cumplimiento de obligaciones laborales, profesionales, empresariales, institucionales o legales.
  5. Retorno al lugar de residencia habitual, tras realizar algunas das actividades previstas en este punto.
  6. Asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables.
  7. Por causa de fuerza mayor o situación de necesidad.
  8. Cualquier otra actividad de análoga naturaleza, debidamente acreditada.

Críticas de la AECT

Por su parte, la entidad transfronteriza AECT Río Miño considera que la postura de la Xunta de interpretar que el cierre perimetral de la comunidad limita la movilidad a causas justificadas supone "poner más palos en las ruedas".

Así lo ha indicado su vicedirector, Uxío Benítez, que recuerda al Gobierno gallego que "no tiene competencias ni poder de decisión sobre las fronteras exteriores" y que, por lo tanto, "no puede imponer órdenes sobre la movilidad argumentando su cierre perimetral autonómico".

"Si eso fuese así estaríamos ante la paradoja de un territorio con dos fronteras simultáneas, una autonómica y otra estatal", ha apostillado Benítez.

En todo caso, la apertura de toda la frontera --hasta hoy solo abre 24 horas el puente de Tui, lo que obliga a largos desplazamientos a vecinos de otros municipios-- deberá suponer beneficios inmediatos y tangibles para los vecinos de A Raia. Por ejemplo, esas decenas de niños de Tomiño que se han quedado sin poder ir a sus clases en Portugal ya deberían poder retomar su actividad escolar sin mayores contratiempos.

La pandemia, estable en Portugal

La situación estable de la pandemia del COVID-19 en Portugal ha impulsado la decisión de su Gobierno: la cifra de muertos diaria se ha mantenido por debajo de los dos dígitos desde el 2 de abril, el índice de transmisión Rt se encuentra en 0,99 y la incidencia a 14 días es de 70,4 casos por 100.000 habitantes. Además, el número de pacientes hospitalizados con coronavirus ha descendido hasta los 324 de la última jornada.

Por esta razón, han decidido adelantar la última fase de su plan de desconfinamiento, prevista inicialmente para el 3 de mayo, al día 1. "Podemos dar un paso al frente hacia la próxima etapa del desconfinamiento", anunció el primer ministro portugués, António Costa, en rueda de prensa, donde destacó la "evolución muy positiva" que ha mantenido el país durante el proceso de desescalada, que arrancó el pasado 15 de marzo.

Será el último alivio a las restricciones que se impusieron desde el 15 de enero, cuando el Gobierno decretó el confinamiento ante una durísima tercera ola que llegó a colocar a Portugal como el país del mundo con mayores índices de contagios y muertes.

Con el aval de los epidemiólogos, Portugal deja atrás incluso el estado de emergencia -el nivel de alerta más elevado, vigente desde el 9 de noviembre- y desde el 1 de mayo pasará al de calamidad, un escalón menor. Aun así, el primer ministro dejó un aviso: "El deber cívico de confinamiento continua. Todos debemos evitar los contactos que no sean necesarios para que la pandemia no vuelva a empeorar".

Fin de las restricciones horarios

Este 1 de mayo se acaban las restricciones horarias a la restauración, que los fines de semana sólo podía abrir hasta las 13.00 y, como demandaban los hosteleros, pasará a cerrar a las 22.30 todos los días, al igual que las salas de espectáculos y eventos culturales.

También aumentará el número máximo de comensales permitidos por mesa, hasta diez en terrazas y seis en el interior de los establecimientos.

Se amplía el horario comercial los sábados y domingos, se incrementa el aforo máximo de las bodas y bautizos hasta el 50 % y estarán autorizadas todas las modalidades deportivas, incluso las de alto riesgo de contacto como las artes marciales o el rugby.

Los gimnasios, que reabrieron el pasado 5 de abril, recuperarán sus clases grupales.

A pesar del desconfinamiento, se mantienen algunas limitaciones: el teletrabajo seguirá siendo obligatorio hasta finales de año y se prohíbe el consumo de alcohol en la vía pública.

Además, los restaurantes sólo podrán servir bebidas alcohólicas con las comidas y los bares y discotecas continúan cerrados, sin previsión de cuándo podrán abrir.

Las nuevas reglas serán aplicadas a 270 de los 278 municipios que forman parte del territorio continental de Portugal, mientras que los otros ocho permanecen en fases anteriores de la desescalada porque presentan un mayor riesgo de contagio.

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