Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La tomiñesa que suministra lampreas a Masterchef y angulas a la Casa Real

Chelo Fernández, al frente de la empresa familiar Vivero Río Miño, suministra lampreas a Masterchef y angulas a la Casa Real R. Grobas

Chelo Fernández, al frente de la empresa familiar Vivero Río Miño, llevó las especies al concurso televisivo y sus pequeñas anguillas llegan a Zarzuela durante las navidades

La lamprea ha estado en boca de todos esta semana gracias al programa Masterchef. El cocinero Pepe Solla acudió al evento televisivo a explicar formas en las que cocinar un pescado que en Galicia se considera un manjar pero que fuera de la comunidad gallega no ven con tan buenos ojos. Es más, cuando los concursantes observaron las piezas, hubo comentarios como “que respira”, “se mueve”, “está viva”, “ay, la sabandija esta”, que se acompañaron de saltos, gestos de repulsión, lloros e incluso arcadas. Solla cogió al primitivo pez, lo escaldó para retirarle el limo (barro) de la piel, lo desangró, lo destripó y reservó el hígado para la receta a la bordelesa. Los aspirantes a chef apenas podían tocar la lamprea sin mostrar su aversión. Incluso la concursante gallega Ofelia ofreció un recital de gestos de grima.

Pues las lampreas que cocinaron esos aspirantes a cocineros en el plató de Masterchef fueron proporcionados por el Vivero Río Miño, una empresa familiar nacida en 1976 ubicada en Goián (Tomiño) y que se dedica a la captura de la angula y de la propia lamprea. Al frente está Chelo Fernández, y fueron ellos mismos los que llevaron desde Tomiño a Madrid, donde se ubica el plató de Masterchef. Su productora contactó con ellos a través de un cliente y trasladaron las especies en un transporte especial, y en agua, para que llegaran vivas. Cuando vio las reacciones de los concursantes, Chelo reconoce que “nos dio un poco la risa, porque se escandalizaron”. “Allí la cocinaron de una forma nueva, no tradicional, sino con técnicas modernas. A la gente le faltaba conocer este pescado, y a lo mejor ahora se animan a probarlo”, asegura. Para evitar ese recelo a la hora de cocinarla por su apariencia, el vivero tomiñés también está comercializando la lamprea en conservas.

“En el programa no la cocinaron de la forma tradicional, lo hicieron con técnicas modernas”

decoration
Chelo Fernández, en su vivero de Tomiño con una lamprea.

Porque la lamprea de momento solo la distribuyen a través de sus proveedores a diferentes restaurantes de Galicia, pero en el resto de España se muestran reacios a ella. Por eso a nivel nacional comercializan fundamentalmente angulas. “Trabajamos con mucha gente famosa, aunque por intimidad preferimos no revelar sus nombres”, afirma. Pero reconoce que entre ellos está la Casa Real. Especialmente durante las navidades, de este vivero tomiñés salen las angulas que comen los reyes y las princesas de España. “La encargan sobre todo para navidades, pero en los últimos años están siendo más austeros”, reconoce bromeando Chelo.

La aventura comenzó en la década de los setenta junto a su marido, José Luis Benítez, “Sito”. Para quienes lo conocieron, era pescador de angulas de Goián y vendía sus capturas a los anguleros vascos de la zona. Por entonces estos forasteros, que ya las apreciaban como un manjar extraordinario, se habían establecido en las riberas del Miño para llevarse a su tierra las angulas vivas y comercializarlas allí donde se cotizaban al alza.

“La Familia Real hace sus encargos para navidades, pero cada vez son más austeros”

decoration

Poco a poco fue construyendo una compañía, una misión y una nueva perspectiva empresarial para el pueblo. Y ahora se ha convertido en un auténtico referente a nivel nacional como distribuidor de lamprea y angula, e incluso han abierto ya una tienda online para adaptarse a los nuevos tiempos. Un arduo trabajo que les permitió llegar a la mesa de la Zarzuela, lo que demuestra la importancia que el sector y esta compañía en concreto tienen en el Baixo Miño y que supone un auténtico orgullo para la comarca.

La campaña de 2019/2020 de la angula, antes de la llegada del COVID, se podría calificar de “histórica” en el río Miño, pues por vez primera se revirtió la tendencia a la baja de pesca que desde hace décadas se venía percibiendo. En esta campaña se produjo un incremento del 85%, duplicándose la cantidad de angula de la campaña anterior. Pero debido a la declaración del estado de alarma, con el cierre de restaurantes y la cancelación de citas gastronómicas, los viveros se vieron obligados a congelar toda la producción que ya estaba pagada, lo que generó un problema de sostenibilidad financiera en la empresa.

“Espero que tras aparecer en televisión la gente se anime más a comer lamprea”

decoration
Chelo Fernández, en su vivero de Tomiño

Recuperación del sector

La pesca de la angula y la lamprea en el río Miño es un sector único de la zona del Baixo Miño, genera riqueza y es especialmente estacional, situándose su pesca y distribución, habitualmente, entre los meses de noviembre y mayo de cada año. Los meses de marzo y abril son los más importantes en las ventas de estos productos, con cifras que equivalen al 40% de producción anual. Ahora, con la reapertura de la hostelería y la progresiva vuelta a la normalidad, han empezado a recuperar la actividad comercial que perdieron a causa de la pandemia.

Compartir el artículo

stats