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Los morones despiden a su patriarca

Arriba, la casa del rey de los gitanos durante el velatorio en Tomiño. A la izquierda, Olegario Giménez en una imagen de archivo. | // FDV

Día de luto ayer en la comunidad gitana gallega tras el fallecimiento de su denominado rey, Olegario Giménez, que además era el patriarca del conocido como clan de los morones. Giménez falleció de madrugada en el hospital Povisa después de varios años con problemas de salud y por la mañana su cuerpo fue trasladado al domicilio familiar ubicado en Amorín, parroquia de Tomiño, donde vivía desde hace unos veinte años junto a su esposa.

La vivienda recibió durante el día de ayer la visita de allegados y familiares. Entre ellos, como no podía ser de otra forma, estaba Sinaí Giménez, que hace dos años fue proclamado sucesor de su padre como rey de los gitanos de Galicia, un puesto que sirve, según apuntan desde Sociedad Gitana, “para ejercer un cargo de una gran importancia en el que, entre otros, se resuelven y se llevan a cabo acciones de ayuda y apoyo para resolver conflictos dentro de la comunidad”.

La familia presente en el velatorio quiere agradecer el apoyo tanto a los profesionales del hospital Povisa, que atendieron a Olegario, como a los agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil de Tomiño que supervisaron la llegada del cuerpo a la casa de Amorín y el posterior velatorio para cerciorarse de que no se producía ningún incidente. El acto fue privado ya que la familia quiso mantener la intimidad para pasar el mal trago, por lo que declinaron hacer declaraciones a la prensa.

Hoy está previsto que se celebre el entierro a las 18.30 horas, pero según apuntaban ayer diversas fuentes, la funeraria estaba realizando los últimos trámites para encontrar un cementerio en el que poder enterrar a Olegario, porque el de la parroquia tomiñesa de Amorín estaba lleno. Todo apunta por tanto a que tendrá lugar en Vigo, que es su ciudad natal que abandonó hace dos décadas para afincarse en Tomiño.

Olegario Giménez, en una imagen de archivo. Marta G. Brea

Durante años trabajó como capataz en el puerto de Vigo, con más de 200 personas a sus órdenes, la mayoría de etnia gitana. Y al frente del clan de los morones, movió los hilos de la venta ambulante de ropa en la zona y copó ferias y mercados. En 2016, fue arrestado junto a Sinaí, otros miembros de la familia y de Sociedad Gitana por presuntos delitos de organización criminal, amenazas, blanqueo de capitales y fraude a la Seguridad Social.

El control de los mercadillos por esta familia, que también ejerce la venta ambulante, se mantuvo en el centro de la investigación y se concluyó que a través de la plataforma de la cooperativa de vendedores ambulantes obtuvieron beneficios durante años. Unas cantidades de unos cien euros mensuales por puesto que el clan de los zamoranos se negó a seguir abonando y que costó el destierro de 400 familias de Porriño en 2014. El conflicto en los mercadillos llegó a su punto culmen en un tiroteo en el túnel de Valladares, en las que un gitano zamorano resultó herido de bala.

Aunque sus hijos fueron enviados a prisión, Olegario eludió la cárcel por motivos de salud aunque tuvo que permanecer en arresto domiciliario durante varios meses.

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