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Así se investiga un accidente como el trágico de Salceda

Así fue el choque mortal de Salceda.

Así fue el choque mortal de Salceda. Hugo Barreiro / FDV

Cuando se produce un accidente de tráfico como el de Salceda de Caselas, que ha dejado un trágico y doloroso balance de tres víctimas mortales, la investigación sobre las causas resulta clave. En este caso, las pesquisas han recaído en el equipo de atestados del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Porriño, un grupo con experiencia en esta materia, el mismo al que ya correspondió indagar en otro grave siniestro que también causó enorme conmoción, el que en mayo de 2019 se cobró la vida de tres jóvenes amigos de 17 años en la autopista AP-9 a su paso por Teis (Vigo).

Las primeras hipótesis en torno al siniestro acaecido en la PO-510 en Salceda este pasado viernes festivo a las diez de la noche apuntan a que la invasión del carril contrario del Renault Megane GT conducido por un joven de 32 años de Porriño (que permanece hospitalizado en estado grave) causó el brutal choque frontal en el que murieron una madre y sus dos hijos de solo 13 y 6 años, que viajaban en un Citroën C4. ¿Qué motivó esa desviación en la conducción? Ese es el principal interrogante. Tras un primer informe provisional que suele estar preparado a las pocas horas del siniestro, a los agentes les quedarán por delante varias semanas de trabajo antes de contar con un atestado definitivo que entregarán en el juzgado y que recogerá las conclusiones finales.

¿Fortuito o imprudente?

¿Cómo se investiga un impacto de estas características? Indagar en un siniestro, sobre todo si ha tenido consecuencias fatales, no es simple ni fácil. Son muchos los factores y elementos a tener en cuenta y analizar para determinar si una colisión es fortuita, es al contrario producto de una imprudencia (leve o grave) o derivó en el peor de los casos de una acción dolosa, el supuesto más excepcional.

Quienes se encargan de este tipo de pesquisas afirman que en un accidente de circulación, especialmente en aquellos más severos, hay que ser muy prudentes en las aseveraciones con las que trabajan hasta contar con unas conclusiones definitivas. Porque lo que se ve “a simple vista” al llegar al lugar de una colisión no tiene necesariamente porque responder con lo que ocurrió minutos antes. Lo que a priori parece una cosa puede ser finalmente la contraria, ejemplifican sobre las posibles causas de un suceso de estas características. Y es que, avisan, estas investigaciones no son nada sencillas.

La importancia del escenario

El escenario de un accidente es elemental. Eso sí, lo primordial, nada más llegar allí, es auxiliar a las víctimas. Prestar asistencia sanitaria a los heridos y retirar los cuerpos del fallecido o fallecidos cuando lamentablemente se produzca este trágico balance. Y a continuación sí que ya deben empezar las primeras averiguaciones sobre el terreno. Para ello resulta elemental preservar el escenario, que exista la menor manipulación posible de los vehículos o de los restos de los mismos que hayan quedado sobre el asfalto. Algo que muchas veces resulta complicado dada la necesaria labor que deben hacer los sanitarios y en muchas ocasiones los bomberos si hay que realizar tareas de excarcelación. Por eso, se suele dar por hecho que habrá una cierta “contaminación” que sin embargo no debe ni tiene porque afectar a cuestiones nucleares como puede ser la de la posición de los coches.

Eso mismo, la posición final en la que han quedado los automóviles tras un siniestro es uno de los aspectos determinantes. Otro es el punto de impacto, que por una simple cuestión física se sitúa en un lugar diferente de la calzada. Los daños materiales en los coches y donde hayan caído los restos de un automóvil que hayan quedado atrás tras un choque ayudan asimismo en la reconstrucción.

Las mediciones que se hagan sobre la calzada son muy importantes, así como la localización de posibles huellas de frenada, esos restos de goma del neumático que quedan impresos en la carretera. Se da la circunstancia de que con los vehículos más modernos, equipados con ABS, estas huellas son más difíciles de detectar. Otro elemento a buscar son restos de fricción, unos surcos que pueden quedar en la vía si hay un contacto de los elementos metálicos de un turismo con el asfalto.

Más factores a tener en cuenta

Y hay muchos más factores a analizar: el estado de los neumáticos y de la mecánica de los vehículos en general, las condiciones en las que se encontraba el vial, la posible presencia de aceite o de algún otro elemento en la calzada, las condiciones meteorológicas, la hora a la que se produjo el accidente (si es de día hay que descartar que el conductor haya sido deslumbrado por el sol por ejemplo) ol as propias condiciones del conductor al que se atribuye la responsabilidad de lo ocurrido (para lo que resulta clave las pruebas de alcohol y drogas).

Tras la inspección que se efectúa el mismo día del accidente, no es excepcional que en días posteriores el equipo de atestados vuelva al lugar exacto para recrear las condiciones meteorológicas o de otro tipo que había a la hora en que se produjo la colisión. Y ya en la oficina queda más por hacer. Los agentes de Tráfico cuentan con programas informáticos que les ayudan en su labor de resolver los interrogantes en torno a un siniestro.

Reconstrucciones sobre el terreno más exhaustivas

¿Y cuándo es necesario realizar una reconstrucción más ambiciosa y exhaustiva? Puesto esto se produce si por ejemplo hay indicios de la concurrencia de algún delito contra la seguridad vial o, sin existir esta sospecha como hipótesis principal, se trata de un accidente muy grave que suscita dudas. Los encargados de hacer esa recreación sobre el terreno son los agentes del Departamento de Investigación y Reconstrucción de Accidentes (DIRAT) de la Guardia Civil con sede en Mérida, que se trasladan por toda España para efectuar exhaustivos estudios sobre accidentes de tráfico de lo más diverso.

Todas estas investigaciones tienen como fin dar respuestas a la causa o causas que concurren en un accidente de circulación. ¿Fue debido a algo fortuito ajeno al conductor? ¿Responde a un posible despiste? ¿O fue una imprudencia grave? ¿Hubo exceso de velocidad? ¿El automovilista estaba afectado por el consumo de alcohol o drogas? Son preguntas que en todo siniestro necesitan respuestas de cara a dirimir posibles responsabilidades administrativas o penales. Y mucho más cuando las consecuencias de lo ocurrido son severas, con heridos de gravedad o pérdida de vidas.

Hugo Barreiro

¿Cuál de los dos vehículos invadió el carril contrario?

La invasión del carril contrario del coche conducido por Alfredo L.R., de 32 años, vecino de Budiño (Porriño), provocaría el brutal accidente de Salceda en el que murieron María Luisa, de 38 años, su hija Daniela, de 13, y su hijo Beltrán, de 6. Las marcas de la calzada así lo confirmarían aunque los vehículos quedaron en el carril central, según indicaron a FARO fuentes cercanas al caso. La Guardia Civil ha iniciado una investigación para esclarecer las causas por las cuales el vehículo que conducía Alfredo, un Renault Megane GT, abandonaría su carril de subida en dirección a Porriño para impactar frontalmente contra el coche de María Luisa, un Citroën C4, que circulaba en dirección contraria, hacia a Salvaterra. Agentes del equipo de atestados del Subsector de Tráfico de Porriño ya recogieron vestigios y realizaron mediciones y determinación de posiciones de los dos vehículos que serán fundamentales de cara a sus pesquisas. Por el momento se desconoce la velocidad exacta de los coches, en una zona limitada a 90 km/hora.

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