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Los comerciantes de la Avenida de Mendiño rechazan el corte de la calle para la feria

Aseguran que el cierre al tráfico de este vial les causa importantes perjuicios económicos por el descenso de clientes / Reclaman que el mercadillo se traslade a la Alameda

Cierre al tráfico de la Avenida de Mendiño para la celebración de la feria de Redondela. |   // ALBA VILLAR

Cierre al tráfico de la Avenida de Mendiño para la celebración de la feria de Redondela. | // ALBA VILLAR

La reanudación de las tradicionales ferias mensuales de Redondela, que se retoman este sábado después de dos meses sin actividad debido a la incidencia del coronavirus en el municipio, no ha sentado bien a los propietarios de los negocios situados en la Avenida de Mendiño.

Una de las condiciones para volver a celebrar los mercadillos es el cierre al tráfico de este importante vial, que comunica el centro urbano con la zona litoral de la parroquia de Cesantes. El gobierno local justifica esta medida para garantizar que los puestos de venta mantengan una distancia de seguridad apropiada, ya que ocuparan toda la calzada. Sin embargo, los negocios situados a lo largo de esta avenida hasta el puerto de Cesantes, entre los que se encuentran varias cafeterías y restaurantes, una ferretería, un estanco, una peluquería o un ultramarinos, entre otros, aseguran que este corte de la circulación les causa un importante perjuicio económico por el descenso de clientes, ya que al encontrarse alejados del casco urbano, muchos deciden no acudir por el trastorno que provocan los importantes rodeos que les obligan a dar para llegar en sus coches a los establecimientos.

Un problema más

“Tenemos la experiencia de lo que ocurrió en las otras ocasiones en las que se cerró la calle y la realidad es que afecta muy negativamente a nuestros negocios, la facturación puede caer a la mitad de lo que sería un sábado normal. Con lo que estamos sufriendo para sacar adelante esto con todos los problemas que nos ha causado la pandemia, esto supone otro obstáculo en más en este calvario”, lamenta Raquel Cabaleiro, propietaria del restaurante Casa Chano.

"Facturamos la mitad respecto a un sábado normal", asegura una hostelera

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El corte de la calle llega además en un momento muy importante, porque es el primer día en el que la restauración podrá abrir el interior de sus locales al 30% de aforo y el 50% en las terrazas después de más de un mes cerrados. “Es un palo para nosotros porque muchos clientes no conocen los itinerarios alternativos y otros ya ni vienen por el trastorno que causa el cierre del tráfico, lo notamos mucho las otras veces que se cortó la calle. En el Concello se basan en que hay que aumentar las distancias de seguridad en la feria, pero la realidad es que luego la gente hace lo que le da la gana y se amontonan en algunos puestos. Habría que buscar otras soluciones y, al menos, los responsables municipales podrían consultarnos nuestra opinión”, apunta Gabriel, dueño de la bocatería Mapache.

Rodeos y atascos

Otro de los negocios afectados es la ferretería Justo Otero, cuya propietaria Diana Otero considera injusto que para beneficiar a los feriantes se perjudique a otros. “No solo somos los negocios, también muchos vecinos de la zona se quejan por el rodeo que tienen que dar para llegar a sus casas o por los atascos que se generan en los itinerarios alternativos”, explica. Para solucionar este problema plantea buscar otro lugar para la feria. “Se puede ampliar por la Alameda, como hacen con el mercadillo de oportunidades o el de Navidad”, propone.

Cristina Barros, de Ultramarinos Barros, también apuesta por la Alameda o el espacio del antiguo mercado de ganado. “Esto es un trastorno para todos. Si se sigue cortando la calle la gente acabará marchándose a las áreas comerciales para no complicarse”, advierte.

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