El gobierno de Nigrán aprobó ayer la renovación de una tubería de impulsión en la calle Torrente Ballester, paralela al paseo de A Ramallosa, para poner fin a los vertidos al estuario de A Foz. La concesionaria de los servicios de saneamiento y abastecimiento de agua, Aqualia, invertirá 108.150 euros en la sustitución de los tubos de impulsión que discurren paralelos al colector de saneamiento y que se encuentran deteriorados y exigen continuas reparaciones por rotura al tratarse de una carretera con alto nivel de tráfico.

Las obras comenzarán en cuestión de semanas y se prolongarán durante dos meses. Se cambiará el tubo desde la alameda de A Ramallosa hasta Monte Lourido, un kilómetro en total, para “acabar con el riesgo medioambiental constante que supone un tubo en estas condiciones en una zona integrada en la Red Natura 2000”, explica el alcalde, Juan González.

Esta inversión de la adjudicataria se suma a los cerca de 80.000 euros que invirtió en 2016 en el entorno de la alameda de San Campio, donde se realizó una reparación con el novedoso sistema de “encamisado”, que evita abrir zanjas. Una actuación que incluyó la impermeabilización del pozo de bombeo general de la alameda, que presentaba filtraciones, la concesión del cetro de la tercera edad al saneamiento, ya que sorprendentemente vertía directamente a la marisma desde su creación. Más recientemente, se sustituyeron todos los colectores del tramo de la Avenida de Portugal, de manera que todo el saneamiento en torno a A Faz quedará renovado por completo.