Beatriz Rodríguez atiende la llamada telefónica de FARO, entre lágrimas. “Perdona, es que estaba leyendo todos los mensajes de apoyo que me llegan a Facebook y por Whatsapp”, se justifica. A lo largo de todo su relato, vuelve a venirse abajo en varias ocasiones. Está desesperada, y ya no sabe qué hacer para recuperar a su perro, un mestizo con apariencia de Southern y Terrier, que para Bea es “un hijo”.

Cartel de búsqueda de Faruq.

Cartel de búsqueda de Faruq.

Faruq llegó a Cesantes con un mes y medio de vida. Era un cachorro “al que nos quedamos por evitar que se lo llevasen a la protectora de A Madroa”, recuerda Beatriz, cuya familia acababa de perder a otro de sus miembros -un perro Boxer-. Esa muerte les dejó tocados, de ahí que no estuvieran preparados para hacerse cargo del recién llegado, “sobre todo mi madre, que estaba muy afectada”. Pero el pequeño Faruq se ganó su cariño enseguida. “En unos meses cumplirá seis años, es como un hijo para mí y mi pareja, un nieto para mis padres, y un hermano para el resto de animales que tenemos, pero él es el único que convive en casa con nosotros. Duerme conmigo, me levanta del sofá cuando estoy desanimada, nos cuida cuando estamos enfermos, nos avisa si intuye que algo va mal”, cuenta su dueña.

"Es como un hijo para mí y mi pareja, un nieto para mis padres, y un hermano para el resto de animales que tenemos"

Pero ahora ya no está. Lleva casi un mes y medio desaparecido, y la familia ya no sabe qué hacer para recuperarlo. Hasta el punto de que ha ofrecido una recompensa de 600 euros al que dé con su paradero.

Su desaparición

Como cada día por la tarde, Esther, una amiga de Beatriz, se lo llevó de paseo. “Es la tía de Faruq, porque desde el primer momento compartió con nosotros su cuidado”, comenta Beatriz. Cuando lo devuelve a la casa, coincide con la llegada de su pareja del trabajo. “y entonces, el perro sale a recibirlo, y mientras él guarda la moto en el garaje, Faruq aprovecha para hacer sus necesidades en los postes de la luz que hay al lado”. Es una rutina habitual, que termina con el silbido del dueño para que vuelva a la casa. Pero aquel fatídico día no regresó.

Este es Faruq, el perro desaparecido en Cesantes.

Ahí empezó el calvario de esta familia que recorrió, primero a pie y después en coche, el entorno de su casa, hasta la playa. “Esa noche salí cinco veces de casa a buscarlo”, recuerda entre lágrimas. Al día siguiente siguió con la búsqueda “y llegué a la conclusión de que se lo habían llevado”, dice Bea, que revisó carreteras, cunetas, vías del tren, senderos y todo tipo de caminos para intentar encontrar alguna pista de su perro. “O lo atropelló un coche, o un tren, así que su cuerpo tenía que estar en alguna parte, pero no apareció, por eso estaba segura de que se lo habían llevado”, apunta.

Beatriz con su "hijo", Faruq.

Llamó a la Policía, habló con vecinos y con asociaciones, acudió a protectoras de animales, y a refugios de perros, hasta contactó con la empresa de basuras “por si había aparecido en algún contenedor”, pero no halló ningún indicio de lo que le pudo haber pasado. Así que, desde ese 18 de enero, comenzó para esta familia una búsqueda desesperada, con batidas cada día, reparto de carteles y flyers, “en los que ya hemos invertido unos mil euros”, mensajes de vídeo, fotos y avisos en los perfiles de su dueña en redes sociales, una movilización que  traspasó los límites de Redondela. “Entre amigos, conocidos, familia y gente voluntaria, hay unas 30 personas de aquí y de otros concellos como Vigo, Moaña o Arcade que hacen reparto de  carteles y también buscan a Fariq”, comenta agradecida.  

Recompensa

Al tercer día de la desaparición, decidió ofrecer una recompensa a quién lograse averiguar el paradero de su mascota. “Hasta ese día, nadie me llamó. A partir de entonces, recibo entre diez y doce llamadas y mensajes de gente que cree haber visto a Faruq”. Pero, de momento no ha habido suerte. Un día, le llamaron desde un número oculto, y el interlocutor le dijo que sabía quién tenía a su perro, pero que dejase de buscar porque no tenía intención de devolverlo. “Denuncié los hechos a la Policía, pero al ser una llamada con número oculto, y tratándose de un perro, no pueden hacer nada”.

"Por favor, devuélvenos al perro ¿No ves que nos estás matando?”

En un mensaje desgarrador de vídeo que publicó en sus redes, a las dos semanas de perder a Fariq, esta vecina de Cesantes pide a la persona que se lo llevó que lo devuelva. “Faruq no te quiere a ti. Nos quiere a nosotros y sólo está feliz con nosotros. Por favor, devuélvenos al perro ¿No ves que nos estás matando?”.

En este casi mes y medio de ausencia, Beatriz ya ha sufrido un ataque de ansiedad que la ha llevado al hospital, ha perdido 11 kilos, y vomita todo lo que come. No es la única que padece la ausencia de Fariq. “Nikita, nuestro cocker que ya tiene 17 años, está deprimida, llora y no come nada. Tenemos que darle alimento a la fuerza”, lamenta. También su madre lo está pasando mal, y ambas suelen salir a hacer batidas con el juguete preferido de su perro. “Es un muñeco de goma, que apretamos cuando llegamos a las casas por si Fariq reconoce ese sonido y nos ladra”, explica.

El perro desaparecido en Cesantes en enero se llama Faruq.

La familia aún tiene fe de recuperar a su mascota, y no baja los brazos. “Yo no pierdo las esperanzas”, asegura Bea, “pero hay días que algo me dice que no va a volver, porque si no lo soltaron hasta ahora, ya no lo harán”, reconoce. “No entiendo la necesidad de hacer daño a una familia entera. Nos está matando a todos de pena”, concluye.