La Guardia Civil que investiga el hallazgo de un cadáver en un pozo de Porriño el domingo, barajan, entre otras hipótesis, que el cuerpo estuviera oculto en otro lugar, antes de que fuese arrojado a este agujero.

Este hecho fue lo que hizo solicitar la búsqueda de posibles desaparecidos en el norte de Portugal, incluso antes que en el resto de Galicia, ya que la zona es muy accesible desde la A-55 que comunica con el puente internacional de Valença y desde allí con toda la red de carreteras del norte luso.

Desde el lunes, la Policía portuguesa ya revisa los posibles desaparecidos que puedan coincidir con los datos iniciales que se han facilitado del cadáver aún sin identificar.

Todos los indicios apuntan a que la muerte violenta del hombre que estaba en el pozo no tuvo lugar en las inmediaciones del lugar donde apareció. El rastreo de la nave y del terreno no arrojó ningún dato relevante en este sentido.

También el estado del cuerpo dificulta los trabajos pero la falta de piezas dentales y de huesos dejarían entrever que el pozo es el segundo depósito del cadáver.

En Portugal existen medio centenar de personas desparecidas que se consideran casos imposibles y en Galicia hay cerca de doscientos de todo tipo.

Saber quién era la persona muerta es el trabajo primordial para los equipos de investigación y, a partir de ahí, poder averiguar qué pasó y cómo y por qué terminó el cuerpo en pozo.

Signos de violencia

El cuerpo presentaba un fuerte golpe en la cabeza y otras contusiones en el resto del cuerpo.

Fue hallado por casualidad el domingo cuando la propietaria de una nave que pretendía pintar se dirigió al pozo para saber si había agua. Al principio creyó que era un maniquí o un animal, pero resulto ser el cuerpo de una persona semidesnuda que fue rescatado esa misma tarde.

En la jornada del lunes, efectivos del Servicio de Investigación de la Guardia Civil peinaron la nave y sus inmediaciones en busca de alguna pista. Además, dos unidades de bomberos de Porriño colaboraron vaciando el pozo donde fue hallado el cadáver con el fin de filtrar su agua para analizarla.

Luego, efectivos de Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas se introdujeron en el interior del agujero para intentar localizar restos de la víctima o incluso la posible arma homicida.