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Nigrán pone sus dos árboles centenarios a salvo de talas

Uno se llama “botella” y vio nacer el primer champán gallego en San Pedro en 1920 | El otro es el castaño del atrio de la misma parroquia

El alcalde y el concejal de Medio Ambiente, junto al gran castaño del atrio parroquial de San Pedro. FdV

Tienen más de un siglo de historia y el Concello de Nigrán quiere garantizar su supervivencia por muchos años más. Dos árboles centenarios de la parroquia de San Pedro quedarán blindados ante cualquier intento futuro de tala o agresión estética a su alrededor en cuanto entren en el Catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia. El gobierno municipal ha iniciado los trámites para incorporarlos al listado creado por la Xunta en 2007 con el objetivo de proteger los ejemplares más emblemáticos de la comunidad. Un registro que por el momento solo recoge un elemento en toda la comarca del Val Miñor: un abeto chino o cunninghamia lanceolata del Pazo do Conde de Gondomar.

Los candidatos nigraneses a formar parte del catálogo se ubican a 400 metros de distancia uno del otro y ambos adornan el tramo local del Camiño Portugués da Costa. Uno es el conocido como “árbol botella” ubicado junto a la entrada de la antigua fábrica de champán y el otro, el castaño del atrio de la iglesia parroquial. Son, según explica el alcalde, Juan González, “dos árboles espectaculares por su gran porte y por su localización, tienen una historia intrínseca, y queremos protegerlos y ponerlos en valor para garantizarles una larga vida independientemente de futuras actuaciones que puedan realizarse en el entorno”.

Pese a generar dificultades de tráfico por ocupar parte de una calzada ya de por sí estrecha en el lugar de A Pereira, el braquitito o kurrajong de la puerta de la vieja finca de Cavas del Valle Miñor, una especie procedente de Australia de nombre científico brachychiton populneus, tiene especial interés precisamente por su relación histórica con aquella bodega que lanzó al mercado en 1920 el “Gran Champán Galicia”, el primero de los espumosos gallegos tan de moda en la actualidad. El ejemplar estaba integrado en la finca vinícola pero, con el paso del tiempo, la empresa levantó un muro que lo dejó fuera, con una placa en la que figura el año 1901 que demuestra que el ejemplar tiene como mínimo 120 años. “Está en un cruce de caminos y entre sus ramas pasa cableado eléctrico. Queremos protegerlo para que ninguna decisión urbanística acabe con él”, subraya el regidor.

El “árbol botella”, también llamado braquitito o kurrajong, junto a la puerta de la vieja fábrica de champán. FdV

El otro tesoro vegetal a salvaguardar custodia la entrada al cementerio de San Pedro. Es un castaño de dimensiones excepcionales,. Su tronco tiene un diámetro de 158 centímetros, 28 por encima de lo habitual, y 35 metros de altura. El ingeniero forestal municipal certifica que supera los 110 años. Su gran copa se aprecia ya en las fotografías del vuelo americano de 1956-1957, lo que indicaría que por aquel entonces tendría más de medio siglo. Es una suerte, destaca el experto, que sobreviva un ejemplar como este tan cerca del litoral, puesto que el desarrollismo costero de la segunda mitad del siglo pasado relegó este tipo de árboles al interior. Sus ramas ofrecen vestigios de fuertes podas durante años para aprovechar su madera de gran calidad. Los testimonios vecinales dejan claro además que el castaño es parte viva de la historia de San Pedro. Muchos todavía recuerdan cuando sobre sus ramas se colocaba el palco para las verbenas parroquiales.

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