La pandemia ha menguado las alternativas de ocio, cambiando hábitos y aumentado el interés por el monte. Pero no siempre de la manera correcta. De ello son testigos las comunidades de montes de A Picoña, San Xurxo, Santa María de Salceda, Entenza, Couso, Guláns y Atios, que se unen para denunciar la presencia masiva de motos, quads, todoterrenos y otros vehículos en sus montes, causando cuantiosos daños al patrimonio natural y forestal. “Es un problema que ya preocupaba con anterioridad, pero desde la entrada en vigor del estado de alarma, y especialmente en los últimos meses, el aumento de vehículos en el monte es exponencial. Debido a los cierres perimetrales y, singularmente, a la prohibición de desplazarse a Portugal, los pilotos encuentran en los montes de Louriña y Condado un lugar donde practicar su afición”, ponen de manifiesto los comuneros.

El problema radica en que “muchos circulan como si se tratase de un circuito de competición sin ningún tipo de cuidado ni respeto por el entorno”. “Lo que practican no es deporte al aire libre, es puro vandalismo”, reclaman las comunidades de montes afectadas en Porriño, Ponteareas y Salceda, asegurando que las visitas de estos forasteros se producen casi a diario, y de manera alarmante los fines de semana, sin pedir permiso ni autorización.

Sanciones

Los pilotos que circulan por el monte se enfrentan a posibles sanciones, pues la normativa es clara a este respecto. La Ley 7/2012 del 28 de junio de Montes de Galicia dispone que las pistas forestales quedan adscritas a la gestión forestal y en ningún caso tendrán consideración de “acceso rodado público”. “Queda prohibida la circulación motorizada campo a través, por senderos, cortafuegos o vías de seca de madera, excepto para aquellos vehículos vinculados a la gestión forestal, cinegética en los períodos habilitados, prevención de incendios, u otros autorizados”, regula el artículo 98, al mismo tiempo que fija sanciones para los que incumplan lo establecido. Y, a esto, hay que sumar que los montes comunales no son públicos, son propiedad privada.

Daños en un área recreativa de Atios por el paso de los vehículos. | // D.P.

Las comunidades de montes de Condado y Louriña afectadas por esta práctica ilegal ya han interpuesto varias denuncias ante agentes forestales y del Seprona y, aunque se han formalizado algunas denuncias, no ha disminuido la afluencia de estos vehículos que causan estragos en plantaciones forestales e instalaciones de áreas recreativas y ahuyentan la fauna.

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Los comuneros patrullan el monte y ya han identificado motos y quads sin matrícula, sin seguro y dirigidos por conductores sin carné. “Pero no tenemos capacidad sancionadora”, lamentan, requiriendo a la Consellería de Medio Rural y a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado “mayor implicación en la resolución del problema”.

“Pusimos señales informativas, balizamos zonas y acotamos lugares a proteger para impedir el paso de vehículos, pero aún así, estas medidas no son todo lo eficaces que deberían”, exponen las comunidades de montes de Picoña, San Xurxo, Entenza y Santa María, en Salceda; Couso y Guláns, en Ponteareas; y Atios, en Porriño. Entre todas advierten de que “no desechamos implementar otro tipo de acciones y elementos disuasorios, como barreras físicas, cámaras de vigilancia o sensores que detecten la presencia de estos vehículos y activen obstáculos que impidan el paso por zonas protegidas”.