Tareas de mantenimiento en la traída de agua de Estás. | // FDV

“Estáis locos, ¡eso no va a salir adelante!”, fue la frase que tuvieron que escuchar muchos de los fundadores de las traídas de aguas de Tomiño de la boca de sus vecinos, cuando allá por los años setenta decidieron trabajar para cumplir su sueño. Lucharon por lo que parecía poco menos que una utopía, un delirio de cuatro aventureros que pretendían construir redes para llevar el agua que nacía de los manantiales y fuentes a sus casas. Provistos de poco más que picos, palas y mucha ilusión por transformar la realidad, lograron algo que parecía imposible en un contexto de dejadez e incapacidad de la administración. Como en Tomiño, la iniciativa de los vecinos fue la que creó las redes de suministro de agua en los entornos rurales en buena parte de Galicia, que cuenta actualmente con cerca de 300.000 habitantes y usuarios de comunidades de aguas vecinales, más de un 10% de la población. Las regulaciones a las que eran sometidas antaño eran más laxas, pero con la entrada del nuevo siglo se establecieron medidas como un canon del agua, el endurecimiento de los requisitos sanitarios y de mantenimiento y la priorización de la red municipal en caso de coexistir ambas formas de suministro, lo que hizo que muchas traídas tuviesen problemas para conseguir renovar la concesión, quedando en muchos casos la gestión del agua en manos privadas.

Es en este contexto en el que nacen organizaciones como COXAPO, creada en Tomiño en 2006, con la intención de crear una red de apoyo entre las traídas vecinales gallegas ofreciendo asesoramiento sobre la gestión de las mismas. Esta organización sin ánimo de lucro cuenta ya con cerca de doscientas traídas asociadas y más de 70.000 usuarios, y trabaja para que las comunidades progresen en la mejor calidad del agua y de las instalaciones de suministro, evitando así que puedan perder la concesión.

De esta forma, la apuesta por la gestión vecinal del agua es algo que parece tener también muy claro el Concello de Tomiño, que en los últimos años estableció una línea de ayudas para las más de treinta comunidades de agua existentes en el municipio, de la que son usuarios más de un tercio de sus habitantes. Con ellas la administración municipal ayuda a financiar gastos como las analíticas anuales que las comunidades necesitan hacer, el 100% del coste de los medidores de cloro, el alta en el sistema nacional de aguas de consumo o inversiones en la mejora y mantenimiento de los sistemas de captación, almacenamiento y abastecimiento. Así, el pleno municipal aprobó la semana pasada los presupuestos para 2021, en el que las ayudas para este sistema se duplican, pasando de los 50.000 a los 100.000 euros.

“Desde el Concello entendemos el apoyo a la gestión comunitaria del agua como una apuesta estratégica y fuimos los pioneros en esa cuestión. Tenemos un agua de muy buena calidad, pero junto con el trabajo de asociaciones como COXAPO el objetivo es el de procurar la excelencia”, señala el concejal de Servicios Públicos, Lois Vázquez.

Tal es el nivel de referencia de la gestión vecinal del agua en Tomiño que ya fue visitado en los últimos años por delegaciones de países como Escocia, Irlanda, Austria o Italia, con el objetivo de conocer de primera mano un modelo de éxito exportable a otros lugares con realidades rurales similares. El sistema demuestra también su eficiencia en el aspecto económico, ya que la cuota que pagan los usuarios de las traídas se encuentra de media en los cincuenta euros anuales, un coste sustancialmente menor que el de la red municipal. “Permite crear también una conciencia ambiental y ayuda a fortalecer el vínculo de los vecinos con el entorno”, defiende la alcaldesa de Tomiño, Sandra González.

Los fundadores de las traídas de Tomiño construyeron con sus propias manos el camino cara al sueño de que saliese agua al abrir el grifo. No los ayudó por aquel entonces la administración. Lo consiguieron cuando ni siquiera muchos vecinos lo veían posible.