La Policía Local de Salceda de Caselas asistió el martes a un aviso muy particular. En un primer momento podía parecer una llamada más del 112 por el robo en una vivienda, pero, cuando los agentes llegaron al lugar de los hechos, ni rastro del caco ni de su víctima, la cual había echado a correr detrás del asaltante para recuperar el botín: una motosierra.

Sucedió a mediodía en la parroquia de San Xurxo. El 112 le facilitó a la Policía Local el teléfono de la denunciante, una mujer de mediana edad, para que se pusiera en contacto con ella. Esta les indicó el lugar del suceso, pero, cuando los agentes llegaron la mujer ya no estaba en casa. Fueron unos vecinos, testigos de la persecución, los que informaron a los policías de que asaltada y asaltante habían echado a correr el uno detrás del otro.

Tras seguir sus indicaciones, los agentes llegaron a la frontera de Salceda con Porriño, donde se encontraron el trabajo medio hecho, pues la propietaria del objeto robado les señaló a un varón como presunto responsable del hurto en su vivienda. La Policía se dirigió a él para interrogarlo y preguntarle por lo sucedido, pero este insistía en que él no era la persona que estaban buscando.

El hombre siguió negando haber cometido acto delictivo alguno, pero, la insistencia de los agentes dio sus frutos y, finalmente, acabó derrumbándose y confesando el robo. Prueba de ello es que condujo a la Policía hacia el lugar donde había escondido la motosierra. La máquina se encontraba camuflada entre arbustos en el monte comunal de la parroquia de San Xurxo, lugar donde le dio tiempo a dejarla mientras huía de su persecutora, la misma a la que había sustraído el botín, con ella en brazos.

Esclarecidos los hechos, y tras la inmediata persecución por parte de la propietaria de la motosierra y la rápida asistencia de la Policía Local, llegó una patrulla de la Guardia Civil de Porriño, que se hizo cargo del supuesto ladrón, un vecino de Porriño de mediana edad, en calidad de investigado.

Además del robo, el sospechso se saltó el cierre perimetral de Porriño–hasta ayer en almendra con los municipios limítrofes con Vigo–. Hasta ahora, la Policía Local debía controlar a los vecinos de otros Concellos que se saltaban las restricciones de movilidad para asistir a los bares de Salceda, uno de los pocos lugares de la zona donde todavía permanecían abiertos hasta las 23 horas; pero los cacos también se saltan el cierre perimetral para cometer sus fechorías.