Su objetivo es defender el monte y por eso se enfundaron el chaleco amarillo este verano para salir a vigilar y persuadir a los incendiarios. Ahora hacen frente a lo que consideran otra amenaza para los montes miñoranos: los parques eólicos. Consideran que los aerogeneradores solo son previo consenso con la ciudadanía y sin dañar otras riquezas existentes como en el caso del Monte Galiñeiro y la Serra da Groba. Por todo ello se han echado de nuevo al monte, pero esta vez en un acto simbólico de protesta.