Vivió un calvario rodeada de un voraz incendio hace tres años y ahora recupera otro, pero este literal, con sus cruces de piedra en la cima, para evitar que se pierda en el olvido. La parroquia de Chandebrito pasa página tras la tragedia de 2017 con diversas acciones de recuperación del monte. No solo forestales, sino también patrimoniales y culturales, para promover el uso multifuncional del territorio y atraer turismo. Tras la excavación del castro que se perfila como el más antiguo de Galicia en colaboración con el Concello de Nigrán, la creación del Bosque da Memoria, monumentos objeto de cientos de selfis como los populares pulmones de madera en recuerdo a los héroes del fuego, o las decenas de hectáreas reforestadas, la comunidad de montes trabaja ahora en la restauración de un conjunto religioso del siglo XIX rodeado de leyendas y devoción popular.

Tan solo quedaba una de las cruces del elemento declarado bien de interés cultural erguido sobre un otero conocido como Os Cruceiros o Monte das Cruces. A su alrededor eran visibles las peanas de otras cuatro desaparecidas que solo los más veteranos del lugar recordaban. En su memoria guardan las procesiones rogativas en época de sequía o incluso o los entierros allí mismo de los niños nacidos muertos o fallecidos tras el parto sin haber sido bautizados.

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Los comuneros se empeñaron en devolver las cruces perdidas al lugar y encargaron un proyecto para ello a Árbore Arqueoloxía, la misma firma que excava del castro. Antes de mandarlas tallar a la Escola de Canteiros de Poio, los investigadores comenzaron por recopilar la escasa documentación sobre el conjunto. Descubrieron en archivos como el de la parroquia o el catredalicio de Tui que el calvario fue bendecido en 1874 por José Benito Álvarez, abad franciscano de San Vicente de Mañufe. Hallaron referencias a un antigo vía crucis desde la iglesia parroquial sin confirmación y un apunte del propio obispo de Tui-Vigo, Luis Quinteiro, sobre la posibilidad de que allí se rindiese culto a las Cinco Llagas de San Francisco de Asís, dado que eran cinco las cruces colocadas y que eran franciscanos los párrocos del lugar a lo largo del siglo XIX.

Las cinco cruces decoran de nuevo desde esta semana un espacio dedicado en su día a la devoción católica que hoy es “una seña de identidad de la parroquia que queremos poner en valor”, explica el presidente de los comuneros Víctor Vidal, que agradece el apoyo de la Diputación a la hora de financiar el proyecto, que asciende a 9.274 euros, y el respaldo del Concello, cuyo departamento de Vías y Obras se ha ocupado de colocar las cuatro figuras. Ahora queda instalar un cierre perimetral y paneles explicativos para las visitas.