Monteferro dirá adiós en los próximos años a uno de sus mayores despropósitos urbanísticos. El local social de la comunidad de montes desaparecerá del paisaje tres décadas después de su construcción. Los comuneros tramitan la demolición parcial del edificio para dejarlo en planta baja y con una altura máxima de 5,5 metros. La iniciativa ya cuenta con el respaldo del Concello de Nigrán.

La junta de gobierno municipal ha aprobado inicialmente el Plan Especial de Infraestruturas e Dotacións (PEID) para la parcela del barrio de Portocelo donde se ubica el centro cultural. El documento, elaborado por el arquitecto Federico Suárez por encargo de los comuneros, se expondrá durante dos meses al público para que vecinos y colectivos puedan presentar las alegaciones que consideren oportunas. Mientras tanto, la Xunta lo someterá a evaluación para emitir los informes sectoriales que procedan. Los pasos a seguir son similares a los de un Plan Xeral. A continuación, tras realizar las modificaciones pertinentes, el Ayuntamiento lo aprobará de manera provisional y, en cuanto la Xunta dé luz verde, de forma definitiva.

El proyecto rebaja la altura del inmueble inacabado a la mitad. De las dos plantas actuales pasará a una, con el objetivo de integrarlo en el entorno y reducir al máximo su impacto visual. No solo se limita a “partir” el edificio, que ocupa 761 metros cuadrados, sino que reordena toda la parcela, de 5.000, con el objetivo de proporcionar servicios a los comuneros, residentes y visitantes.

La comunidad de montes logró la licencia de construcción para levantar el inmueble, de dos plantas, en 1988, con arreglo a las normas subsidiarias anteriores a las actuales. Según el proyecto que los comuneros han presentado ahora para adaptarlo a la legalidad, la construcción acabó inconclusa y “alejada de la legalidad urbanística vigente, ya que se introdujeron graves alteraciones de volumen incompatibles con el proyecto autorizado”.

Los dirigentes actuales de la comunidad de montes, que preside José Iglesias Viéitez, pretenden corregir las desviaciones de aquel proyecto inicial. Para ello, han elaborado el plan espacial ya validado por el Ayuntamiento y pretenden “acometer las obras de legalización, reforma o en su caso de obra nueva” para reformar o sustituir el edificio existente la situación. En este sentido, la entidad propone demoler la planta alta y cumplir con las características tipológicas, estéticas y constructivas acordes con el entorno y con los materiales colores y acabados adecuados.

El terreno recuperará la rasante original y dispondrá de espacio para 18 plazas de aparcamiento, dos de ellas para personas con movilidad reducida.

El nuevo espacio comunal servirá para cumplir con objetivos de la sociedad mancomunada como fomentar el asociacionismo forestal con actividades sociorrecreativas, el desarrollo de actividades multifuncionales del monte, así como la conservación del medio y la cultura forestal.

Con esta intervención, los comuneros no solo pretenden configurar un centro social adaptado a la normativa, sino dotarse de espacios dedicados a la gestión forestal, promover la recuperación y protección del patrimonio cultural vinculado al entorno. Quieren crear además un centro de información y difusión del medio con un punto que dé a conocer las rutas de la zona o los espacios de interés paisajístico, yacimientos, monumentos y cualquier atractivo de la zona.

El gobierno municipal apoya firmemente la decisión de los comuneros. El alcalde, Juan González, afirma que “la recuperación medioambiental y urbanística de Monteferro pasa inevitablemente por convertir el histórico edificio de la comunidad de montes en un lugar acorde con su entorno, lejos del feísmo actual que representa, manteniendo al mismo tiempo su necesario uso como centro social, vecinal y medioambiental al servicio de los vecinos”.