Una imagen antigua del inmueble en la calle Julián Valverde. ,

Una imagen antigua del inmueble en la calle Julián Valverde. ,

José Rial Valverde, en el establecimiento con un cliente.

Pocos son los vecinos de Sabarís mayores de 50 años que no recuerdan las infinitas estanterías de Casa Rial. Vendía productos de alimentación, zapatos, artículos de paquetería y hasta muebles en el local de al lado, que albergó un cine y hasta un salón de baile. Fue el primer centro comercial del Val Miñor y en dos años se convertirá en el primer hostal boutique de la comarca. Los genes visionarios del empresario José Rial Valverde y su esposa, Modesta Pérez Vila, fundadores del emblemático negocio en 1934, siguen muy presentes en su nieto mayor, Paulino Figueroa Rial, promotor del innovador alojamiento turístico que se adaptará a la era post-Covid con habitaciones preparadas para el teletrabajo y espacios para garantizar la distancia interpersonal.

La vena emprendedora que heredó de sus abuelos y la nostalgia de una infancia feliz delante y detrás del mostrador se conjugan en el origen del proyecto. Tras una larga trayectoria como empresario de éxito en negocios como la primera estación de servicio de Baiona, Paulino se pasa al sector hostelero para mantener con vida la casa que heredó hace cuatro años, al fallecer su madre. “Teníamos dos alternativas: o vender el edificio o rehabilitarlo. Y mis hijos y yo nos unimos en este proyecto de hostal con carácter de 3 estrellas”, explica.

Los trámites para sacarlo adelante fueron complicados. Se trata de un inmueble catalogado como bien de interés cultural por su valor patrimonial y arquitectónico en pleno corazón del casco antiguo de Sabarís y la licencia tuvo que pasar un duro control municipal durante años, con estudio arqueológico incluido. Las obras habilitarán seis habitaciones suite y cuatro apartamentos y deben respetar estrictamente la estructura del edificio, con bajo y dos plantas de 225 metros cuadrados cada una.

La reforma afectará también a la vieja tienda que Paulino pretende “dejar como está”, sin haber decidido todavía el uso que dará al espacio del que acumula tantos recuerdos.

Las viviendas superiores recibirán a los turistas del mañana. A los del ayer ya los alojaron durante décadas. La familia residía en una de ellas y alquilaba las demás durante el verano. “Venían los que llamábamos veraneantes desde los años 50. Eran sobre todo madrileños y estaban aquí de junio a septiembre”, recuerda Paulino.

Las estancias de sus futuros clientes no serán tan largas, pero no por ello menos confortables. “Lo que queremos es un turismo tranquilo, no masificado. La capacidad máxima de la casa será de veinte huéspedes. Tendrá espacios grandes para teletrabajar en la habitación, una zona al aire libre en la parte trasera, como una terraza”, señala. Y a todo ello habrá que añadir el trato personalizado que ofrecen los hostales boutique.

“Dez mares” será el nombre del establecimiento, que conservará la esencia de aquel pionero emprendedor de San Pedro da Ramallosa que empezó vendiendo patatas en los años veinte y montó Casa Rial en plena guerra civil. Un negocio que prosperó pese a las penurias económicas de la época gracias al “sexto sentido” de José Rial Valverde, afirma su nieto, que lo llevó a crear por aquel entonces un espacio comercial en el que los clientes podían llevarse de todo con solo una visita.