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El cierre perimetral dispara los cambios de domicilio de Vigo a Nigrán y Baiona

Más de un centenar de vigueses se han empadronado en solo una semana en ambos municipios miñoranos | Los padrones municipales triplican el número de registros

Familias en el paseo de A Foz, en A Ramallosa, con Sabarís al fondo. |   // JOSE LORES

Familias en el paseo de A Foz, en A Ramallosa, con Sabarís al fondo. | // JOSE LORES

Superó al comenzar 2020 la durante años ansiada barrera de los 300.000 habitantes, pero los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística dejaron el gozo del censo poblacional de Vigo en un pozo al rebajar en 5.000 la cifra, tras ajustarla al número de bajas y al crecimiento vegetativo. La pandemia tampoco parece que vaya a dejar que la ciudad olívica bata su perseguido récord a 1 de enero. Cada vez son más los inscritos en el censo vigués que se trasladan a municipios del área y dan fe de ello los padrones municipales de dos de los más atractivos por costeros y turísticos, Nigrán y Baiona. Lo hacen ahora, en la segunda oleada de contagios, cuando la “nueva normalidad” va interiorizándose como horizonte a largo plazo y especialmente desde el cierre perimetral decretado por el Gobierno gallego hace una semana. Sus oficinas de empadronamiento han triplicado en los últimos días la actividad y han inscrito como nuevos residentes a un centenar de personas procedentes de la urbe vecina.

La de Nigrán es el que más ha notado este bum de traslados. A falta de un recuento oficial, son más de 80 las personas procedentes de Vigo empadronadas desde que se endurecieron las medidas restrictivas con la movilidad. “Estamos formalizando una media de entre 8 y 10 empadronamientos desde mediados de la semana pasada y mañana mismo [por hoy] se empadronan otras 8 personas”, señalan fuentes oficiales del Concello, que consideran “insólitos” los datos, teniendo en cuenta además que la media de llamadas diarias para consultar los documentos necesarios para inscribirse como vecino de Nigrán es de diez en los últimos diez días. Las llegadas al municipio se triplican. Las mismas fuentes indican que, en circunstancias normales, el promedio de altas en el padrón es de 30 al mes y ya son bastante más las efectuadas en una semana.

Problemas para volver a casa

Esto no quiere decir que la población nigranesa crezca realmente al mismo ritmo que lo hace el padrón. Y es que entre los nuevos vecinos hay gente que sí se muda a la segunda residencia en la localidad, por miedo a un segundo confinamiento en la ciudad, pero también son muchos, recalcan desde el Ayuntamiento, los que viven en Nigrán sin estar empadronados. Es decir, que tienen su domicilio oficial en Vigo por conveniencia, para matricular a sus hijos en determinados colegios u por otras circunstancias, y ahora se ven en la obligación de inscribirse donde realmente tienen la residencia, para justificar la vuelta a casa.

En Baiona, la subida de los empadronamientos es más suave, pero igualmente inusual. Según los datos que maneja el concejal de Urbanismo y de Comercio, Víctor Muñoz, en los cuatro primeros días de noviembre, un total de 18 personas que residían en Vigo se han empadronado en Baiona. Un tercio más que en todo el mes anterior, en el que se registraron 12 vigueses y “muchas más de lo que es habitual”. Desde que arrancó el mes y la Xunta aplicó el cierre perimetral a Vigo son una media de 4 los vigueses que se censan al día y hay más solicitudes para los próximos días.

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