Os presentamos a Busa, Mastín del Pirineo, hembra de 13 años de edad, perteneciente a las FAS (Fuerzas Armadas Españolas). Tiene un carácter muy afable y se lleva fenomenal con niños, tanto que ha sido empleada para visitas escolares. Se lleva bien con perros de ambos sexos; con gatos se desconoce. Tiene displasia de cadera y necesita ayuda para levantarse, además de no recorrer largas distancias. Si deseas darle un hogar escribe un mail a heroesde4patas@hotmail.com y te diremos como proceder.

Cuando Mónica Sanchiz leyó su descripción no se lo pensó dos veces “Tengo un amigo que tenía dos perros jubilados, también en Ponteareas, y me habló de esta asociación”, nos comenta esta enfermera madrileña afincada desde su niñez en Galicia. Así que entró en la página web de Héroes de 4 patas, una oenegé española, que pretende encontrar el afecto de familias para que los perros de trabajo de distintos cuerpos encuentren un retiro merecido.

Pensé que estos perros jubilados serían fuertes, y yo sufrí un atropello hace algunos años, no puedo correr, y tengo la movilidad algo limitada, así que no me veía capacitada. Pero vi la ficha de Busa, una perra mayor, con displasia en la cadera, y pensé que podía vivir con nosotros”, recuerda Mónica.

"Vi la ficha de Busa, una perra mayor, con displasia en la cadera, y pensé que podía vivir con nosotros"

Esta vecina de Ponteareas estaba acostumbrada a acoger perros en su casa. Pero un día, hace ocho años, llegó True a su vida. “Estuvo tres meses, y me enamoré”, aunque el empujón final se lo dio su hija Coco. “Cuando acogí a True para unos días, me dijo: te lo vas a quedar. No me convences, sé que te lo vas a quedar, mira cómo os miráis!”, confiesa. Así que se pasó a la adopción, y no se arrepiente.

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Así es el hogar de la perrita militar que se ha retirado del servicio en Ponteareas

Más miembros en la familia

Después de True, llegaron Louis, otro perro, y la gata Bola. “Son animales heridos, que necesitan de cuidados, y como dejé de ejercer como enfermera, tras mi accidente, ahora vuelco mi vocación en ellos”, señala. “De mi hija aprendí ser casa de acogida, disfrutar muchísimo con cualquier animal y quererles a lo bestia”. Así que, gracias a Coco y a True, que me dio tanto amor, hoy Busa está conmigo”. Y a ellos se unía hace unos días Álex, un Border Collie que apareció abandonado en la carretera con algunas lesiones. Mónica le hizo un hueco en su hogar, aunque en este caso, en acogida.

“Son animales heridos, que necesitan de cuidados, y como dejé de ejercer como enfermera, tras mi accidente, ahora vuelco mi vocación en ellos”

En febrero, y después de casi una década, True falleció. Fue cuando empezó a valorar otra adopción. “Hace unos meses, Coco vio la foto de Busa y me dijo "a esta te la traes, seguro". Dicho y hecho.

Viaje a Valladolid

La perra estaba en el centro cinológico de la base del Ejército del Aire de Villanubla, en Valladolid, donde varios cánidos de trabajo jubilados comparten estancia. Su labor en las Fuerzas Armadas pasaba por tareas de vigilancia y defensa en una base de aviación, “aunque allí, sus cuidadores, me dijeron que defensa, Busa, más bien poco. Parecía un peluche, así que lo de atacar no iba con su naturaleza”, comenta entre risas Mónica, que se desplazó en coche con Louis a la población pucelana para recogerla el pasado mes de julio.

"Hacía labores de defensa y vigilancia, aunque sus cuidadores me dijeron que defensa, Busa, más bien poco. Parecía un peluche, así que lo de atacar no iba con su naturaleza”

“Fue una gozada. Louis saltó del coche y fue hacia ella. Se sentó a su lado y enseguida conectaron. Pero Busa se arrastraba, apenas se podía levantar del suelo y para poder andar, tenía que subir sus patas traseras a una carretilla, pesaba 37 kilos -el peso medio de un mastín es de 70 kilos-, así que la labor de estos meses ha sido dura”, confiesa.

Buena recuperación

“Ahora ha ganado más de cinco kilos de peso, e incluso llega a correr un poco, creo que Galicia le ha sentado de maravilla”. Mónica se siente agradecida, ya que lo que recibe de Busa es mucho más de los cuidados que ella le da. “Me siento genial viéndola mejorar, achuchándola, sentándola encima a los niños de mis amigas, nos pasamos la tarde en el sofá, juntas. Es la abuelita de mi casa”, comenta.

Mónica nació en el seno de una familia de militar. Su padre fue destinado a la ETEA en Vigo cuando ella tenía 13 años. “Ahora hay otro militar en la familia”, bromea refiriéndose a Busa “que se merece lo mejor del mundo. Lo que ha trabajado y lo malita que está”.

Además de vigilar la garita de aviación, Busa, también trabajó con la Policia en visitas a los colegios, “porque tiene una paciencia infinita con los niños. Es un peluche, literalmente”, concluye Mónica.

Héroes de 4 patas: 250 adopciones en 5 años

Esta asociación sin ánimo de lucro se fundó en enero de 2015 y está formada por un grupo de Policías Nacionales y voluntarios civiles. Se creó para buscar hogar a perros de trabajo que se jubilan, y que los años de vida que les queden los pasen con la mayor calidad y felicidad posible junto a una familia. Hasta el momento, el colectivo ha logrado que 250 cánidos hayan encontrado ese retiro merecido en un hogar particular, después de tantos años de servicio. Su jubilación es bien por edad, por salud o por alguna merma en sus facultades o aptitudes para hacer su trabajo.