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La pandemia sube la fiebre del surf

La falta de extraescolares y la seguridad del deporte al aire libre disparan la demanda en las escuelas de Patos, ya con lista de espera

Dos grupos en plena clase de surf con sus monitores, de blanco, en plena clase.

Dos grupos en plena clase de surf con sus monitores, de blanco, en plena clase. Rciardo Grobas

"El riesgo de contagio al aire libre es mínimo, según coinciden numerosos estudios, y en actividades recreativas de agua, muy poco probable. El surf se ha convertido por ello en el deporte de 2020 en Nigrán, tanto a nivel escolar como adulto. Han disparado la demanda, pero las escuelas de Patos mantienen el límite aforo y han montado los vestuarios fuera de las casetas para garantizar las distacias. Su prioridad es ofrecer a los surfistas “la tranquilidad de estar seguros".

Dos grupos en plena clase de surf con sus monitores, de blanco, en plena clase. Ricardo Grobas

Después de toda una mañana de clases con mascarilla, de desplazarse por el cole sin salirse de las líneas pintadas en el suelo y de interactuar con los compañeros con la distancia social de por medio, llega la tarde y los niños apenas disponen de extraescolares en las que canalizar su energía. Las familias buscan desesperadas actividades seguras para mantener la conciliación laboral y distraer a sus hijos. Ya son muchas las que han encontrado en la playa de Patos la solución a sus problemas. La demanda de las escuelas de surf del arenal nigranés se ha disparado y ya tienen lista de espera. Y es que aunque el arenal es grande y las olas infinitas, guardan estrictas medidas de seguridad sanitaria que limitan la afluencia.

Lo confirma Pedro Novalbos, presidente del Patos Surf Club, el más antiguo de la meca surfera pontevedresa, fundado en 1993. Su escuela ofrece clases infantiles todas las tardes de lunes a viernes y desde que comenzó el curso han triplicado el número de alumnos.

“El año pasado teníamos unos 15 niños entre semana, en grupos de 3 o 4 cada día. Ahora tenemos más de 40 y hacemos grupos de 15 como máximo. Ahora, el que no puede hacer fútbol o tocar un instrumento viene a surf”,

Pedro Novalbos - Presidente del Patos Surf Club

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Desde el vecino Prado Surf Club, abierto en 1998, comenta José Diéguez, su presidente, que las actividades extraescolares mantienen la afluencia de años anteriores porque la mitad de la docena de colegios con los que trabajan ha cancelado mientras la otra mitad promueve el surf como deporte seguro, con bastantes más inscripciones. En definitiva, “tenemos una docena de niños cada tarde de lunes a viernes”, señala.

El objetivo es no masificar la playa y las escuelas se han impuesto un límite de personas sobre la arena. Por eso crece la lista de espera de pequeños candidatos a ocupar plaza en las clases de tarde, que “tratamos de reubicar los fines de semana”, apuntan.

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Los sábados y domingos la tendencia es similar. Antes del coronavirus eran ya decenas de personas de todas las edades las que se acercaban a Patos para aprender a surfear. Ahora son un 20% más y con la autolimitación de un máximo de 15 personas por grupo, lo que han hecho las escuelas es aumentar los horarios. “En vez de empezar cada hora, empezamos cada media hora desde las diez de la mañana hasta la tarde y así podemos atender grupos más reducidos”, apunta Diéguez. “Tenemos que ser más que prudentes porque esta puede ser una situación soñada pero es mejor no anotar más gente para evitar rebrotes”, agrega Novalbos.

Los estudios científicos coinciden en que el riesgo de contagio al aire libre es mínimo y las medidas de seguridad que siguen en las casetas de Patos son férreas. Por el momento no se utilizan los vestuarios, aunque se han adaptado con mamparas y con puertas siempre abiertas para ventilar. Los surfistas se cambian al aire libre en espacios habilitados y usan mascarilla en todo momento. Se llevan una bolsa para guardarlas cuando entran en contacto con el agua, para mantenerla intacta al salir.

Ninguno de los dirigentes de los clubes veteranos de Patos recuerda una “fiebre” como la de 2020 en las más de dos décadas de funcionamiento de sus escuelas, pero la afición no se ha disparado ahora en otoño. Arrancó tras el confinamiento.

“Desde los primeros días de la desescalada, el surf se aprovechó como una de las actividades más seguras”

Jose Diéguez

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“Al cancelarse los campamentos de colegios y Xunta, esta fue la actividad estrella del verano. Empezamos con los campus una semana antes de lo habitual, a mediados de junio y tuvimos un lleno todo el verano. La participación se incrementó en un 20% respecto a otros años”, comenta Diéguez.

A la espera de las próximas indicaciones oficiales para luchar contra la pandemia, en Patos se espera un invierno más dinámico que nunca. Eso sí, las escuelas mantienen la prudencia y la precaución en mente. “Hacemos una actividad deportiva al aire libre muy interesante en este momento complicado y tratamos de hacerlo de forma muy controlada y respetuosa con todas las medidas de seguridad y de forma sostenible. Lo que queremos es ofrecer seguridad a los surfistas, que tengan la tranquilidad de que aquí van a estar seguros”, recalca Jose Diéguez.

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