La polémica Rúa Otero Pedrayo de Nigrán ya es municipal y el Concello reserva 1,5 millones de euros para poner en marcha la humanización que acabará con cuatro décadas de abandono. El Consello da Xunta aprobaba el jueves la transferencia de la titularidad del vial al Ayuntamiento y el gobierno municipal anunciaba ayer mismo la inversión que prevé materializar el próximo año, en cuanto el proyecto, listo desde febrero, disponga de las autorizaciones pertinentes y se complete el concurso público para contratar las obras.

El deterioro de esta céntrica calle que comunica el núcleo urbano con Panxón y conecta las dos principales arterias del municipio, la Avenida Val Miñor (PO-552) y la carretera por la vía (PO-325), es tal que ha generado diversas lesiones a numerosos viandantes a lo largo de los últimos años. La Administración autonómica se ha visto obligada por ello a indemnizar a los afectados tras las correspondientes reclamaciones.

Ante esta situación, el gobierno municipal lleva seis años reclamando al Ejecutivo gallego la reparación integral o, en su defecto, la cesión del vial para emprender las obras en solitario. Remitió incluso en 2016 un acuerdo unánime de la Corporación municipal que, según el alcalde, Juan González, nunca obtuvo respuesta.

Ahora el Concello es al fin titular del vial y el regidor y su equipo se reunían allí mismo ayer con residentes en la zona y representantes de la asociación vecinal Monteferro de Panxón para explicarles el proyecto previsto. "Al fin vamos a emprender esas obras urgentísimas en una calle absolutamente calamitosa, con unas aceras destrozadas y unos servicios que tanto ambiental como estructuralmente suponen un gran problema para Nigrán", señaló ayer González. El regidor lamenta que "el Concello tenga que asumir en solitario, sin ayuda alguna de la Xunta estas obras que realmente tenía que haber realizado el Gobierno gallego hace años por ser una carretera de su competencia". Pero insiste en que el gobierno municipal mantiene su compromiso porque se trata de una prioridad y "la cesión es el paso definitivo porque las obras dependerán solo de nosotros".

La intervención, prevista el próximo año a lo largo de los 1,8 kilómetros del vial al completo, consistirá en la renovación del pavimento, la ampliación de las aceras y la sustitución de las redes de saneamiento y abastecimiento de agua. Se colocará iluminación nueva, así como ornamentación vegetal y mobiliario urbano. Todo ello con cargo al ahorro municipal, el remanente de tesorería.