Conchi Paz, una vecina que junto a sus hijos, pasaba en bicicleta por O Pozo Negro, en Luneda-A Cañiza, en la PO-2005 donde el sábado falleció una joven al precipitarse a un regato el coche en el que viajaba junto a dos amigas, aseguró ayer que "las chicas tenían móvil e intentaron llamar pero no había cobertura".

Fue Adrián, un hijo de Conchi, el ciclista que logró avisar al 112, pero para ello tuvo que buscar la cobertura y al mismo tiempo intentar tranquilizar a los dos ocupantes que aún estaban con vida, ya que, atrapadas en el interior del vehículo, le suplicaban que no las dejase solas.

El joven, de treinta años y camionero, colaboró en el rescate de las jóvenes que estuvieron dos horas pidiendo auxilio antes. "Nadie las oiría desde una moto o un coche. solo se escucha el río, mi hijo vio el coche antes de oírlas al ver que faltaba una piedra del puente", aseguró ayer a FARO.

La vecina señala el estado del puente como causa del accidente. "Las piedras del puente son muy bajas, y la carretera esta desnivelada... El coche se subió al puente, y después giró sobre su eje al barranco, este puente debe ser arreglado sino quieren otro accidente igual", explicó la vecina.

La vecina relató también la odisea del rescate, con las heridas pidiendo auxilio e incluso afirmó que la cobertura telefónica que entra primero es portuguesa "y los operadores del 112 portugués nos decían que llamásemos a España, que si el accidente era en España ellos no podían hacer nada". Cuando le pedían que fueran ellos los que contactaran con el 112 español. "Y después cuando hablamos con el 112 de aquí, nos ponen un contestador automático", lamentó.