13 de marzo de 2020
13.03.2020
Faro de Vigo
CONDADO PARADANTA

Piedras que se resisten al olvido

Las ruinas de una vieja iglesia de Casteláns, del siglo XII, recuerdan el espolio y descontrol sobre el Patrimonio en las primeras décadas del siglo XX

13.03.2020 | 01:07
Ruinas cubiertas por la maleza de la iglesia románica de Casteláns, en Covelo. // D.P.

En Casteláns (Covelo) quedan unas paredes de piedra que recuerdan que hace varios siglos existió una hermosa iglesia románica. Sin ningún cuidado especial, aunque actualmente señalizados, estos restos son los que quedan después de que en los años veinte del siglo pasado sus partes más hermosas fuesen desmontadas para adornar los jardines del Gran Hotel de Mondariz Balneario, entonces estos atentados contra el Patrimonio eran normales.

De vez en cuando llega un coche. Sale de la carretera que une Mondariz y Covelo por la pista de Casteláns y avanza cuesta abajo hasta detenerse en el monte. Allí, bajando a la derecha se pueden ver unas paredes, de no llevar geolocalización predefinida, es posible que pasen inadvertidas. Son los restos de una vieja iglesia, del siglo XII, que hace un siglo fueron objeto de algunas barbaridades patrimoniales, como el traslado, tras su venta, de varias partes a los jardines del Gran Hotel. Una práctica que entonces era bastante normal y que, según parece, llevó a la Hispanic Society of America a llevarse alguna iglesia románica española a Estados Unidos totalmente desmontada.

"Ahora solo quedan paredes, pero había un arco triunfal, había bóvedas de piedra, y muchos otros elementos del románico, que fueron llevados a Mondariz Balneario, tras la compra por parte del Sr. Peinador", explica José, un vecino de la comarca, que muestra alguna fotografía antigua.

Después de estar cubiertas por la maleza, desde hace unos pocos años el Concello de Covelo señalizó las piedras dentro de un proyecto financiado por la Diputación de Pontevedra.

Se escoge las referencias sobre este templo que en 1936 puso sobre papel Gerardo Alvarez Limeses, miembro del Seminario de Estudios Galegos, y que relató que a finales del siglo XVIII la iglesia fue reedificada en estilo barroco en el lugar de A Costa y explica que en su momento "hubo en esta parroquia un convento de monjas benedictinas y una hermosa capilla románica".

Se dice que Enrique Peinador Lines decidió llevarse parte de esta capilla a Mondariz Balneario debido al derrumbamiento de parte de la cubierta.

Los traslados de las partes más bellas del monumento fueron llevados a cabo en los años veinte del siglo pasado para darle valor estético a los jardines del Gran Hotel y todavía permanecen en esta zona. Aún así, muchas personas deciden visitas las viejas paredes, que se resisten al olvido.

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