12 de febrero de 2020
12.02.2020
VAL MIÑOR

Nace en Oia el primer criadero de caballos gallegos de pura raza de la Serra da Groba

La asociación Finca Moreiras pretende contribuir a salvar las "burras" del peligro de extinción

12.02.2020 | 01:35

Una de las mayores manadas de caballos salvajes de Europa ronda los mil ejemplares y está en la Serra da Groba. Eran el doble hace poco más de una década.Todos de pura raza gallega, los llamados garranos. El progresivo abandono del rural y amenazas de efecto rápido como el microchip obligatorio los condenan a desaparecer. Protegerlos del peligro de extinción es el cometido de la asociación Finca Moreiras, una entidad sin ánimo de lucro que ha nacido en Oia como criadero, el primero del sur de la provincia de Pontevedra, para preservar su singular pedigrí. Es el sueño de su promotor, Adrián Martins, un baionés enamorado de la especie equina empeñado en divulgar la riqueza cultural y etnográfica que los caballos aportan a la sociedad miñorana desde hace más de 4.000 años, escenificada en tradiciones tan arraigadas como los curros. Los petroglifos de Outeiro dos Lameiros, ubicados en los montes de Santa Cristina de A Ramallosa, ya dan fe de su existencia y su interacción con los humanos en la Edad de Bronce.

"Nací entre caballos y no puedo pasar un día sin ellos.", asegura este joven nutricionista que ha convertido la cría de garranos en una apasionada afición. Dispone de ocho ejemplares y les ha puesto nombres gallegos porque "forman parte de nuestra identidad". Sabela, Burela, Celtia, Galo, Grelo, Toxo, Buxo y Córdido crecen en semilibertad, en recintos que suman diez hectáreas, donde "saltan, corren y, en definitiva, se comportan como caballos y mantienen su carácter gregario, de manada", recalca el criador.

Su objetivo es acercarlos a la población, por aquello de que se ama y se respeta lo que se conoce. Para ello, es preciso domarlos. Tarea fácil, según explica, porque el caballo de pura raza gallega es "dócil y tranquilo, aunque no lo parezca". Sus condiciones de sociabilidad, asegura, lo convierten en una raza idónea para los paseos o las actividades lúdicas y para la equinoterapia. Así que Adrián se ha rodeado de un equipo multidisciplinar con dos fisioterapeutas, y una educadora para explorar ese camino.

De momento, la finca está abierta los fines de semana para las visitas de familias, que pueden dar paseos caminando con los caballos, tocarlos y observarlos. La asociación espera iniciar en verano las sesiones terapéuticas dirigidas a personas con diversidad funcional.

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