"Empiezas de niño como un juego, pero cuando creces se convierte en un deporte profesional", explica Raúl Cerqueira sobre el automodelismo, un deporte minoritario al que el Club Automodelista Radiocontrol Baixo Miño quiere dar visibilidad. Para ello, este domingo convirtieron el patio del colegio Altamira de Salceda en un circuito sobre el que rodaron coches teledirigidos. Lejos de parecer "un juego de niños", los vehículos llegaron a alcanzar los 140 kilómetros hora.

Más de veinte pilotos profesionales, llegados de Vigo, Orense e incluso de Salceda, participaron en esta ronda de exhibiciones que, durante cuatro horas, convirtieron a Salceda en el hermano pequeño de Montmeló. Se expusieron 35 coches de radiocontrol de cuatro categorías diferentes, siendo la más potente la 1/8 Pista Gas, "cuya línea aerodinámica tiene la misma similitud que los prototipos del Mundial de Resistencia en el que compite Fernando Alonso", describe Raúl Cerqueira, al mismo tiempo que apunta que "estos coches consiguen acelerar de cero a cien en 1,2 segundos".

Los pilotos participaron en mangas clasificatorias de cinco minutos, tras las cuales se celebraron cinco finales de 15 minutos cada una. Todo ello con la colaboración del Fernando Abalo, actual secretario de la Asociación Española de Coches de Radiocontrol, quien se encargó de cronometrar la prueba; bajo la atenta mirada de las familias que llenaron las gradas, atraídos por el sonido de estos pequeños bólidos teledirigidos.

"La asistencia fue un éxito", indica Raúl, miembro, junto a otras diez personas, del Club Automodelista Radiocontrol Baixo Miño; colectivo de reciente creación, el cual advierte de que "ya tenemos nuevos eventos en mente".

La prueba, organizada por el club Automodelista Radiocontrol Baixo Miño, pudo realizarse en Salceda gracias al apoyo mostrado por el Concello, tras haberle planteado el proyecto al alcalde, Marcos Besada, que lo apoyó. El regidor se mostró muy satisfecho de la asistencia de público y organización.