Los alcaldes de Soutomaior, Agustín Reguera, Pazos de Borbén, Andrés Iglesias, y Vilaboa, José Luis Poceiro, certificaron la colaboración entre los tres municipios para la lucha contra la violencia machista. El acuerdo se firmó en el Centro de Información á Muller (CIM) de Arcade antes de la celebración de la mesa de coordinación intermunicipal para la atención integral de las víctimas de violencia de género.

La colaboración entre los tres municipios contempla distintos protocolos de actuación ante la aparición de posibles casos de violencia. De esta manera, se establecen las medidas necesarias para dotar a las víctimas de ayuda psicológica, además de posibles alternativas habitacionales ajustadas a sus necesidades. La colaboración permite que si una posible víctima no puede tener en su municipio las medidas de intimidad o protección necesarias para ella o sus familiares dependientes, podrá recibir ayuda en algún otro concello de manera rápida y efectiva, y con la ayuda constante de profesionales.

La cita de la mesa de coordinación se centró en la revisión de los sistemas de actuación ante una víctima de maltrato a través de las demandas detectadas por las técnicas durante su trabajo diario, "son las que realmente están en contacto directo con las víctimas y saben mejor que nadie los que es necesario", afirma la edil de Igualdade de Soutomaior, Cristina González, que explica que "estas acciones contribuyen a acortar las rutas críticas que recorren las mujeres víctimas de maltrato hasta conseguir ayuda".

El grupo de coordinación tiene como objetivo principal el perfeccionar la herramienta operativa constituida por el acuerdo entre los tres municipios. Para ello, cuenta con la representación de todos los ámbitos municipales para que tanto las rutas establecidas para la ayuda a las víctimas, como todos los servicios y atenciones ofrecidas, sean lo más efectivas y tempranas posibles.

Agustín Reguera destacó la importancia del tiempo en las actuaciones contra la violencia machista. "Lo más importante es establecer contacto con las víctimas lo antes posible para poder ayudarlas. En este caso el tiempo no es oro, es vida", concluye.