24 de abril de 2015
24.04.2015
VAL MIÑOR

La maldición del petroglifo de Monte Eiró

Destrozan los grabados de 4.000 años en Parada seis años después de que las obras de la autopista obligasen a reubicarlos

24.04.2015 | 03:19

Los petroglifos de As Chans de Rapadouro y A Lapela el pasado julio en Chandebrito, los molinos de la Fraga de Rodas en la misma parroquia hace un año. Bienes patrimoniales en peligro por ataques sin esclarecer en los últimos meses, a los que ahora se suma el destrozo de los grabados de la Edad de Bronce de Monte Eiró, en Parada. El PSOE denuncia daños causados por maquinaria tractora y desbrozadora y exige una investigación, que el Concello confirma que abrirá.

¿Persigue la mala fortuna los vestigios de la historia de Nigrán? ¿Son fruto de la casualidad los ataques al patrimonio cultural que el municipio ha sufrido en los últimos meses? Los amigos de lo esotérico podrían planteárselo, pero las preguntas surgen de la retranca a la vista de los acontecimientos. El último atentado arqueológico se registra en la parroquia de Parada. El petroglifo de Monte Leiró es la víctima. El portavoz del PSOE, Juan González, denunció ayer el destrozo de los grabados de la Edad de Bronce, datados hace unos 4.000 años, por "máquinas desbrozadoras e tractoras".

La acción del hombre siempre está detrás de estos ataques. Pero en el caso de este conjunto prehistórico cabría dejarse llevar por la fantasía y pensar en un fatídico destino escrito de antemano. Y es que los dibujos que los nigranenses de aquella etapa prehistórica plasmaron sobre la piedra combinan formas circulares de difícil interpretación, que los expertos atribuyen a su universo simbólico y creencias. ¿Quién sabe qué anticipaban? Lo cierto es que la roca sobre la que fueron cincelados ya ha sufrido más contratiempos. Hace seis años, tuvo que ser reubicada a causa de las obras de la autopista. El enlace de la AG-57 entre Nigrán y Vilariño pasaba por encima de su asentamiento original y de la antigua Eira dos Concellos, un punto de encuentro entre pedáneos nigranenses y gondomareños cada primer día del año en los siglos XIX y XX para decidir ferias, deslindes y asuntos de interés común. Para aquel emblemático lugar de diálogo político no hubo remedio, pero sí se pudo salvar el conjunto arqueológico. Tras meses de estudios y trabajos de cantería y restauración, fue trasladado en 2009 a cien metros, donde ahora se hallan sus maltrechos restos.

González lamenta que aquella inversión y trabajo para proteger el antiguo bien cultural acabe de esta forma "sin que o Concello de Nigrán fixese nada por impedilo". Por eso exige al alcalde, Alberto Valverde, una investigación "para que alguén asuma responsabilidades".

El gobierno municipal afirma que investigará lo sucedido y dirige sus críticas al socialista. Fuentes del mismo destacan que "si realmente le preocupase el patrimonio de Nigrán, denunciaría a la administración el supuesto daño y no a los medios de comunicación, que no tienen competencia ninguna sobre la protección de nuestro patrimonio". Consideran que "esa es su responsabilidad como vecino, pero especialmente como cargo público" y lamentan que "se agarre a esto para hacer política".

En definitiva, un nuevo episodio negro para las huellas de los antepasados de los nigranenses de autoría desconocida. ¿Quedará en el olvido como ocurrió con los daños a los petroglifos de Chans de Rapadouro y A Lapela perpetrados el pasado julio en Chandebrito? ¿ O como los de los molinos de la Fraga de Rodas, hace un año en la misma parroquia? El tiempo y la voluntad política darán la respuesta.

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