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VAL MIÑOR

La Xunta desbloquea la estación rupestre de Outeiro dos Lameiros después de 4 años

La caseta de información carecía de permiso por un atranco administrativo - La licencia permitirá ampliar las visitas del conjunto con el mayor mural de petroglifos de Galicia

La caseta hasta ahora sin licencia, a la izquierda, en el acto de inauguración de la estación rupestre de Outeiro dos Lameiros, en junio de 2008.  // Ricardo Grobas

La caseta hasta ahora sin licencia, a la izquierda, en el acto de inauguración de la estación rupestre de Outeiro dos Lameiros, en junio de 2008. // Ricardo Grobas

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NELI PILLADO

La estación arqueológica de Outeiro dos Lameiros, que gestiona la comunidad de montes de Santa Cristina de A Ramallosa como uno de los mayores atractivos turísticos y culturales del municipio de Baiona, recibe un impulso definitivo cuatro años después de su inauguración. La Secretaría Xeral de Ordenación do Territorio acaba de emitir informe favorable sobre la caseta de información del yacimiento arqueológico musealizado -de unos 4.000 años de antigüedad-, trámite que permitirá obtener la licencia municipal para la instalación y dinamizar así la actividad del complejo rupestre con el acceso a ayudas institucionales y la contratación de personal que sirva de guía a los visitantes.

El proyecto de musealización del conjunto arqueológico, que contiene el mayor mural de petroglifos de toda Galicia -con una superficie vertical de 30 metros cuadrados y grabados de más de sesenta cuadrúpedos, escenas de monta, elementos abstractos como el conocido "rodaballo" y figuras estrelliformes, circulares o escaliformes- además de inscripciones en otras treinta piedras del entorno, culminó en agosto de 2008 con una inversión en torno a los 112.000 euros, según explica el presidente de la comunidad de montes de Santa Cristina, Xosé Alfredo Pereira. La apertura de la estación rupestre siguió adelante porque contaba con las correspondientes autorizaciones de Patrimonio. La falta de la licencia urbanística de la caseta era algo circunstancial inicialmente, pero se atascó un año más tarde al denunciar el arquitecto que diseñó el proyecto a la sociedad mancomunada por modificarlo con el fin de abaratarlo y por carecer de la licencia. Los comuneros descartaron el punto de información que proponía el profesional, con diseño moderno e instalaciones de vanguardia, porque "los costes se disparaban".

Ante aquella denuncia, el departamento de la Xunta rechazó emitir el informe, necesario para que el Concello concediese la licencia.

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