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BAIXO MIÑO

La campaña de lamprea del Miño se inicia con pocas capturas pero de gran calidad

Pescadores profesionales calculan que la media es de dos ejemplares por barca y día, aunque hay jornadas sin ninguna

Eva González - Tui / Tomiño

La lamprea, uno de los peces más primitivos que todavía existen, comienza a caer en las lampreeiras del río Miño, donde se inició la campaña anual el pasado día 1 de enero, con escasas capturas, aunque los estos primeros ejemplares son los mejores por las aguas frías.

Un veterano pescador profesional, Antonio Piña, calcula que la media de capturas es de dos o tres ejemplares por barca y maré (día de pesca). "Salimos a las ocho de la mañana y llegamos de vuelta sobre el mediodía", cuenta Piña. Quien realiza el trabajo por la tarde sale a las 20 horas y regresa de madrugada. Los domingos se respeta el paro biológico, para preservar la especie.

Algunos pescadores llegaban ayer a la ribera del Miño después de trabajar durante la jornada de mañana en la zona de A Pasaxe (A Guarda), pero sin demasiada fortuna, salvo por un par de lampreas. Saben que a veces es cuestión de suerte, pues el día anterior un compañero capturó seis piezas.

Los ejemplares que llegan a las "lampreeiras" tienen un tamaño que oscila entre un kilo 300 gramos y un kilo y medio. Los mismos pescadores los venden a pie de río a un precio entre los 20 y 30 euros, los de mayor tamaño, como explica Antonio Piña.

A medida que avance la campaña, que finaliza en el próximo mes de abril, se espera que esta pesca sea más abundante, aunque será difícil que se repita el aluvión de miles de lampreas registrado en la pasada campaña, en la desembocadura del río.

Esta es la mejor época para saborear el extraño pez perteneciente a los hiperoartios que son una clase de agnatos o peces sin mandíbulas. Tienen el cuerpo cilíndrico recubierto por gelatina que los hace resbaladizos. Poseen varios círculos concéntricos de dientes córneos y una boca circular en forma de ventosa que les sirve para fijarse a las presas de las que se alimenta y en los lugares que eligen para el desove, en la parte alta del río Miño.

Su ciclo comienza con su nacimiento, en el río, donde permanece durante 4 o 5 años en estado larvario, hasta llegar a medir unos 20 centímetros de largo. Es el momento en que se convierte en adulto y desciende al mar, donde vivirá a unos 200 o 500 metros de profundidad, hasta llegar a su madurez sexual. Entonces, con un peso de hasta un kilo, inicia su migración y remonta el río para desovar en primavera y verano, en lugares poco profundos de la parte alta de los ríos, donde construye su nido de piedras.

La lamprea es uno de los manjares de excelencia en Galicia y cuenta la historia que los romanos ya ensalzaron su exquisitez. En estas fechas comienza a servirse en las mesas gallegas.

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