Ni el Concello de Oia ni Kiwi Atlántico Fincas responderán finalmente ante la justicia por un presunto delito contra el patrimonio por permitir y acometer, respectivamente, una plantación de kiwis en terrenos de la parroquia de Burgueira que albergaban un yacimiento arqueológico con restos romanos y un petroglifo que fue destruido en parte durante las obras. La razón es que la Fiscalía decidió hace unos días archivar la denuncia, presentada en mayo por el Seprona, al considerar que los hechos no revisten carácter delictivo.

La fiscal de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente explica en su decreto que, aunque los bienes afectados sí figuraban desde 2007 en el inventario interno de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural, el Ayuntamiento de Oia no conocía de su existencia al no haberle sido comunicada. Este desconocimiento es el motivo por el que la Fiscalía libera de responsabilidad tanto al Concello como a la empresa, puesto que, para considerarse delito, los daños ocasionados al yacimiento tendrían que haberse hecho a voluntad o de forma imprudente o negligente.

En este sentido, la fiscal plantea que los bienes en cuestión "no eran fácilmente reconocibles" y que, además, "no constaba la existencia de ningún tipo de protección sobre ellos fuera de la Xunta de Galicia". De ello la fiscal concluye que "no es posible exigir mayor cuidado al promotor de las obras" y, por tanto, descarta que cometiese un delito.

Sin embargo, la Fiscalía sí advierte una "clara" infracción administrativa por parte de la empresa, puesto que "realizaba las obras de roturación del terreno y la plantación sin las correspondientes licencias y autorizaciones", apunta.

Otra de las cuestiones planteadas en la denuncia del Seprona –a la que en su momento se sumaron otra del PSOE y varias de particulares– era la posible existencia de un delito de desobediencia por parte del Concello, que no ordenó paralizar las obras hasta un mes después de recibir el requerimiento por parte de la Consellería de Cultura.

Según el ministerio público, el Concello tampoco incurrió aquí en delito, porque finalmente ordenó la paralización y porque la comunicación enviada por la Xunta se encabezaba como "solicitud" y no tenía el carácter expreso de mandato.

Las obras, que se realizaban en el lugar de Boavista, fueron finalmente paralizadas en el mes de mayo. La empresa promotora, Kiwi Atlántico, contrató entonces a un equipo de seis expertos que realizaron prospecciones en el terreno y enviaron un informe con los resultados de sus investigaciones a Patrimonio, que todavía no se ha pronunciado sobre el futuro de esta excavación, en la que se han encontrado vestigios de una posible villa romana.

Así, la compañía de producción de kiwis continuó con la plantación, que ocupa en la actualidad la finca sin que se haya señalizado el hallazgo.